Londres, 3 mar (EFE).- El ministro británico de Economía, Rishi Sunak, prometió este miércoles echar mano de «toda la artillería» de dinero público para sacar a la economía del coma inducido en que se halla, antes de comenzar a subir en dos años los impuestos para pagar la factura acumulada.

Desde que el expresidente del Banco Central Europeo (BCE) y ahora primer ministro italiano, Mario Draghi, dijo que haría «todo lo que haga falta» («whatever it takes») para proteger al euro en 2012, no hay político que renuncie a la muletilla para mandar un mensaje de tranquilidad.

A esa frase fetiche se aferró Sunak al presentar este miércoles en el Parlamento los Presupuestos para 2021/22, que mantendrán la política expansiva de gasto público y apoyo al empleo.

Pero, atención, también encendió de forma reticente las primeras luces rojas. Tras semanas de rumores, el ministro confirmó que se elevará el impuesto de sociedades del 19 % al 25 %.

No será hasta 2023 cuando la subida entre en vigor y además solo afectará plenamente a las empresas más grandes con mayores beneficios, pero para un político de profundo credo conservador como Sunak el anuncio fue como tragarse un sapo.

«Son decisiones que ningún canciller (ministro de Economía) quiere tomar y pueden no ser populares, pero son honestas», esgrimió el llamado canciller del Exchequer.

UNA DEUDA AL GALOPE

Las inyecciones a empresas y hogares por la pandemia harán crecer la deuda pública hasta alcanzar un pico del 97,1 % del PIB en 2023, según las proyecciones de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR, en inglés).

Pese a que Sunak asegura que el impuesto corporativo seguirá por debajo de las grandes economías del G7, el movimiento supone un contratiempo para el Ejecutivo «tory».

Los planes de Londres tras consumarse el Brexit a final del año pasado pasaban precisamente por atraer a empresas con unas ventajas fiscales que les permitan competir cara a cara con la Unión Europea.

También los hogares notarán el endurecimiento fiscal, con la decisión de congelar los tramos del impuesto sobre la renta.

La intención de Londres ahora es volcarse en que la economía recupere cuanto antes los niveles prepandémicos, gracias a instrumentos como una «superdeducción» que anunció Sunak para las empresas de un 130 % sobre sus inversiones en estos dos años.

La realidad es que, aunque se espera que el PIB recupere su nivel previo a la covid a mediados del año que viene -seis meses antes de lo previsto-, en 2026 todavía será un 3 % menor de lo que se pronosticaba si la pandemia no se hubiera cruzado por el camino.

Este año, según la OBR, la economía crecerá un 4 % y un 7,3 % el que viene.

MANÁ PÚBLICO PARA TODOS LOS SECTORES

Pese al exitoso ritmo de su programa de vacunación, el Reino Unido sigue sumido en uno de los confinamientos más duros del mundo. Desde que empezó el año, cualquier comercio salvo los de productos esenciales están cerrados, así como colegios y universidades.

El próximo lunes, con la reapertura de centros educativos, se iniciará una lenta desescalada que debería completarse para el 21 de junio, cuando el Reino Unido planea haber vacunado ya a casi todos los adultos.

Para mantener la respiración artificial de las empresas, Sunak dijo que el plan de protección de empleos -que sufraga hasta el 80 % del salario de los trabajadores de negocios obligados a cerrar total o parcialmente- se mantendrá hasta septiembre.

La hostelería, uno de los sectores más afectados, disfrutará de un IVA reducido del 5 % hasta después del verano, y también se mantendrán las exenciones fiscales a la compra de vivienda.

El maná público regará la práctica totalidad de sectores de la economía, como ha ido desgranando el Gobierno a lo largo de los últimos días, lo que elevará la factura a 407.000 millones de libras (471.000 millones de euros) desde que estalló la pandemia.

Estos planes conseguirán mantener, a juicio del Ejecutivo, la subida del desempleo en un máximo del 6,5 %, cuando las previsiones apuntaban que se iría por encima del 11 %.

La oposición laborista no se mostró convencida por el Presupuesto de Sunak y su líder, Keir Starmer, lamentó que la propuesta de cuentas, que el Parlamento votará en los próximos días, contiene solo «parches» y «queda muy por debajo» del cambio requerido para impulsar la recuperación en las próximas décadas.

Starmer criticó que Sunak fundamente su plan en un radical incremento del consumo en lugar de resolver «la inseguridad y desigualdades» que, en su opinión, amenazan la estabilidad de la economía a largo plazo.

Y en un giro de última hora, que le había valido una fuerte polémica en su propio partido, Starmer respaldó el alza del impuesto de sociedades anunciada por Sunak, ya que «está bien que no suba este año o el siguiente (pero) por supuesto a largo plazo debe subir».

Enrique Rubio

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