Dos jóvenes pasan frente al edificio del Ministerio de Defensa de Rusia en Moscú el 21 de septiembre, poco después del anuncio de que 300.000 personas serán llamados al servicio militar. EFE/EPA/MAXIM SHIPENKOV

Cracovia (Polonia).- 23 sep (EFE).- El ministro polaco de Asuntos Especiales, Stanisław Żaryn, advirtió este viernes que “admitir a desertores rusos en Polonia sería un gran riesgo” y “contrario a la decisión de emitir visados exclusivamente por razones humanitarias a ciudadanos rusos”.

Durante una rueda de prensa en Varsovia, Żaryn se refirió a las noticias sobre la resistencia de rusos a ser movilizados militarmente y dijo que, en su opinión, “esta ola de deserciones no puede verse como una revuelta contra las autoridades rusas, o como una reacción contra la guerra” de Ucrania.

“Es probable que estas personas quieran huir porque tienen miedo de su situación personal o temen ser reclutados a la fuerza”, explicó Żaryn, para añadir: “No deberíamos aceptar a esas personas “en gran número”, ya que “se trata de individuos que pueden ser peligrosos para nuestro país”.

Tras indicar que, según las encuestas, “la sociedad rusa aprueba en su mayoría la guerra contra Ucrania”, Żaryn enfatizó el “gran riesgo” que supondría “dejar entrar en Polonia” a “gente de Rusia cuyo origen y motivaciones se desconocen”.

Desde el 19 de septiembre, Polonia aplica severas restricciones a la entrada de nacionales rusos “por razones de seguridad nacional” y por “el aspecto moral de la guerra”, según declaró el viceministro polaco de Exteriores, Marcin Przydacz.

En un comunicado reciente, el ministerio de Exteriores polaco anunció que solo se aplicarán excepciones a disidentes (con el gobierno de Vladímir Putin), casos humanitarios, familiares, titulares de permisos de residencia, transportistas, diplomáticos, así como el tránsito de viajeros a y desde el enclave ruso de Kaliningrado en el Báltico”.

La medida fue adoptada de manera conjunta entre Polonia y los Gobiernos de Estonia, Letonia y Lituania.

Polonia comparte 210 kilómetros de frontera terrestre con Rusia en el exclave de Kaliningrado, situado en la costa norte polaca y también adyacente con territorio lituano.

Hace pocos días, el Ejecutivo polaco expresó su intención de “asegurar” esa frontera con Rusia, “un vecino inestable y agresivo”, en palabras del viceministro de Interior polaco, Bartosz Grodecki. ç

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