Pereira (Colombia), 21 abr (EFE).- Dos de los integrantes de la antigua guerrilla salvadoreña Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en las negociaciones con el Gobierno de ese país aseguraron en una entrevista con Efe que el proceso de paz en Colombia es irreversible.

Los exguerrilleros Roberto Cañas y Facundo Guardado están en Colombia para participar en la Gira Técnica Sur-Sur que se inició este lunes en la ciudad de Pereira (centro), con el objetivo de analizar estrategias para reincorporar a la sociedad a excombatientes.

«Hay voluntad de paz, pero estos procesos están llenos de crisis, no es una línea recta», señaló Cañas a Efe.

Las negociaciones de paz que llevan a cabo el Gobierno colombiano y las FARC en La Habana desde hace más de dos años se encuentran actualmente en una encrucijada tras el ataque perpetrado el pasado miércoles por esa guerrilla contra un grupo de militares que dejó once miembros del Ejército muertos y una veintena de heridos.

El ataque se produjo cuando los soldados estaban descansando en una zona rural del departamento del Cauca (suroeste) e interrumpió el cese el fuego unilateral e indefinido que las FARC habían iniciado el pasado 20 de diciembre, lo que ha generado fuertes críticas en la sociedad.

En respuesta a ese alto el fuego, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, había ordenado el pasado marzo cesar los bombardeos contra los campamentos de esa guerrilla, un mandato que revocó tras el ataque.

Todo ello ha generado un «momento difícil», según Cañas, para quien pese a todo la situación «es superable».

En este sentido, el negociador del FLMN, que también fue firmante de los acuerdos finales a los que la guerrilla salvadoreña llegó en 1992 con el Gobierno, apuntó que los diálogos de paz en Colombia han llegado «a un punto de no retorno».

«Es más fácil llegar al final que volver a empezar. Yo pensaría que pronto firmen una paz firme y duradera. Me sorprendería mucho si se rompe la mesa (de negociaciones)», apostilló.

Tras el ataque, Santos también envió un mensaje a las FARC, a las que dijo que es necesario «ponerle plazos» al proceso de paz, algo que, en opinión de Cañas, es positivo porque no se pueden alargar «eternamente» las negociaciones.

Asimismo, se mostró a favor de la aplicación a todas las personas involucradas en el conflicto de la denominada justicia transicional, conjunto de medidas judiciales y políticas diseñado para procesar en un marco legal diferente de la justicia ordinaria a responsables de delitos cometidos durante el conflicto armado y que prevé penas reducidas pero sin incurrir en la impunidad.

«(Si no se hiciera) no alcanzarían ni las cárceles ni los juicios», apostilló.

Por su parte, Guardado afirmó a Efe que «en un proceso de paz lo importante es que los principales actores tengan la capacidad de ver hacia adelante» para poder imaginar un escenario mejor que el actual.

El también exnegociador del FMLN señaló que hechos como el reciente ataque contra los militares «crean una conmoción y afectan el proceso».

En este sentido, dijo sospechar que los miembros de las FARC que cometieron el ataque «seguramente serían combatientes que no son o no quieren ser parte de este proceso» de paz.

Guardado recordó que durante las negociaciones que mantuvo el FMLN también hubo diferencias en el seno de la guerrilla, algo que se multiplica en Colombia «por la extensión (del conflicto), por los años y por la complejidad».

«En un proceso de paz lo que se busca es que los actores que estén fuera de la ley entren dentro de la legalidad», subrayó Guardado, quien aseveró que es deber del Estado facilitar esa reintegración.

Por ello, comentó que, desde su punto de vista, en caso de que se rompan las negociaciones se produciría «una vuelta atrás que significaría mas sacrificio en vidas de colombianos».

«A la hora de arribar a un acuerdo, los líderes deben tener la serenidad de pensar en qué pasa cada día que se alarga la guerra y qué se logra con eso», concluyó.