Islamabad, 27 abr (EFE).- El Gobierno provincial del Punyab paquistaní afirmó ante un tribunal que no es posible reclamar el diamante Koh-i-Noor que adorna la corona de la reina Isabel II, ya que la joya fue entregada a los británicos tras la firma de un tratado, informó hoy a Efe una fuente judicial.

Un representante del Ejecutivo del Punyab testificó ayer ante el juez Khalid Mahmood Khan que el diamante fue entregado por el gobernante Ranjit Singh a la Compañía Británica de las Indias Orientales en el tratado de Lahore de 1846, dijo a Efe el abogado que presentó la denuncia para recuperar la piedra preciosa, Jawaid Iqbal.

Sin embargo, Singh falleció en 1839 y fue su hijo Duleep Singh Bahadur quien firmó el tratado a la edad de 10 años, recordó.

El juez pidió al fiscal y al representante del Gobierno que presenten la semana que viene una copia del Tratado de Lahore para examinar las condiciones en las que fue entregado el diamante al Imperio Británico.

Iqbal defendió que ese acuerdo carece de validez ya que un tratado se firma entre dos gobiernos y la Compañía Británica de las Indias Orientales era una empresa privada.

El letrado presentó en febrero una demanda en los tribunales paquistaníes tras enviar en el último medio siglo 786 cartas a la reina Isabel II y pedir en vano a ella y a la ex primera ministra británica Margaret Thatcher la devolución del diamante.

El Koh-i-Noor, que significa Montaña de Luz en urdu, es uno de los mayores diamantes pulidos del mundo y parte de las Joyas de la Corona desde que la reina Victoria fue proclamada Emperatriz de la India en 1877.

En las últimas décadas han sido constantes las reclamaciones del diamante tanto de la India como del vecino Pakistán, ambos parte entonces del mismo dominio británico aunque fueron separados en 1947 tras la descolonización.

En opinión de Iqbal, la gema pertenece a Pakistán, ya que fue “robada” por los británicos en lo que hoy es territorio paquistaní.

La semana pasada, el Gobierno indio aseguró que hará todo lo posible para recuperar el diamante de una forma amigable.

En cualquier caso, el Reino Unido ha permanecido impasible ante estas peticiones.

El primer ministro británico, David Cameron, dijo en 2010 durante una visita a la India que el diamante permanecería en Londres ya que si lo devolvía llegarían reclamaciones de otros países y “el Museo Británico se vaciaría”.