Moscú, 5 may (EFE).- El presidente ruso, Vladímir Putin, agradeció hoy a la orquesta sinfónica del teatro Mariinsky de San Petersburgo el concierto que ofrece esta tarde en el histórico anfiteatro de Palmira, en una videoconferencia con esa ciudad siria patrimonio de la Humanidad.

«Gracias a todos por esta asombrosa acción humanitaria, este concierto en la Palmira liberada del terrorismo. Se trata de un gesto de recuerdo y esperanza, y de agradecimiento a todos aquellos que luchan contra el terrorismo sin escatimar su vida», afirmó el jefe del Kremlin.

Agregó que es «un homenaje a la memoria de todas las víctimas del terror, independientemente del lugar y el tiempo en que se hayan cometido los crímenes contra la humanidad».

El concierto, subrayó, es una manifestación de «las esperanzas no sólo del renacimiento de Palmira como patrimonio de toda la Humanidad, sino también de la liberación de toda la civilización de este terrible flagelo, el terrorismo internacional».

«Para ello es necesario que cualquier éxito en la lucha contra él se perciba por todos sin excepción como una victoria común, y que toda víctima del terror se sienta siempre y por doquier como un dolor y una pérdida personal», recalcó al inicio del concierto, retransmitido con una hora de retraso por la televisión rusa.

«Una oración por Palmira. La música hace revivir las antiguas murallas», se titula el concierto dirigido por Valeri Guérguiev, director también de la orquesta Sinfónica de Londres y la Filarmónica de Múnich.

Situado al nordeste de Damasco, en el desierto de Siria, el oasis de Palmira alberga las ruinas monumentales de una gran ciudad que fue uno de los centros culturales más importantes de la Antigüedad, sometida a la influencia de diversas civilizaciones.

Incluida en la lista de la Unesco del patrimonio mundial, Palmira estuvo ocupada durante casi un año, hasta marzo pasado, por la organización terrorista Estado Islámico, que destruyó varios monumentos emblemáticos.

Pese a ello, Palmira «conserva gran parte de su integridad y autenticidad», según concluyeron expertos de la Unesco, que a fines abril pasado visitaron los restos arqueológicos.