Cannes (Francia), 11 may (EFE).- Unos premios «rigurosos y sinceros». Esa es la tarea que se han impuesto los miembros del jurado de la competición oficial del 69 Festival de Cannes, presidido por el realizador australiano George Miller y que cuenta también con Donald Sutherland, Kirsten Dunst o Vanessa Paradis.

«No somos políticos, somos un pequeño grupo que nos apoyaremos mucho para decidir todos los premios», dijo Miller en la rueda de prensa en la que los miembros del jurado se mostraron dispuestos a ser responsables, en palabras de la actriz italiana Valeria Golino, neutrales -como dijo el actor danés Mads Mikkelsen- y humildes, según resaltó el director húngaro László Nemes.

Pero aseguraron ser conscientes de que sus decisiones, especialmente la referente a la Palma de Oro, no gustarán a todos ya que «en este proceso hay miles de personas que tienen una opinión», dijo Miller, tras confiar en el palmarés que saldrá de las discusiones entre «un grupo de gente que ama el cine».

Y recordó que una vez una periodista francesa le dijo que «a menos que haya controversia, (los premios de un festival) no son interesantes».

Por su parte, Mikkelsen consideró que el «mayor obstáculo» para su tarea como jurado es «volver a ser espectadores de nuevo», olvidando su diferentes carreras y experiencias.

Nueve profesionales del cine que defendieron la necesidad de los premios en los festivales, así como el cine novedoso y los nuevos talentos que se descubren en estos certámenes.

«Sin festivales como este, no habríamos podido conocer películas como ‘Son of Saul'», dijo Dunst en referencia al filme dirigido por Nemes y que el año pasado se llevó el Gran Premio del Jurado de Cannes.

«Necesitamos festivales para promover realizadores. Si no, solo tendríamos las grandes producciones», agregó la actriz, que en 2011 ganó el premio a la mejor interpretación femenina de Cannes por «Melancholia», de Lars von Trier.

Al respecto, Nemes reconoció que en un primer momento, cuando le ofrecieron ser miembro del jurado de Cannes, le parecía que no tenía sentido puesto que solo ha dirigido una película, «Son of Saul».

Pero al mismo tiempo se dio cuenta de que el hecho de que su película estuviera en la competición del festival fue una especie de declaración de que el cine tiene que estar abierto a nuevos caminos, y eso es lo que pasa en Cannes.

«Es como reconocer que, a veces, asumir riesgos en cine tiene su recompensa», agregó el realizador.

Menos sentimental y más sarcástico se mostró Donald Sutherland, que contestó con bromas al ser preguntado en una par de ocasiones sobre su opinión sobre el cine que se hace en su Canadá natal y que repitió sin cesar que se estaba «congelando» en la sala de prensa.

Mientras que el realizador francés Arnaud Desplechin expresó su deseo de «compartir» con la audiencia su entusiasmo por las películas que vea, y la productora iraní Katayoon Shahabi opinó que sin la decisión del jurado «el festival estaría incompleto».

Un certamen al que Vanessa Paradis regresa como jurado después de 21 años y con el recuerdo que aún le hace estremecerse de la canción que interpretó en honor de Jeanne Moreau en la edición de 1995.

Desde entonces hasta ahora, Paradis no ha participado en ninguna edición de Cannes y este año al tiempo que ella es miembro del jurado, su hija Lily-Rose debuta en el festival con la película «La danseuse» en la sección Una cierta mirada.

Paradis se mostró esquiva al ser preguntada por la participación de su hija -la mayor de los dos que tuvo con Johnny Depp- y se limitó a señalar que le da consejos pero que «ella está muy decidida (…) y sabe bien lo que quiere y lo que no».

Alicia García de Francisco