Del mundo de los insectos surge una increíble y colorida historia que solo el Cirque Du Soleil puede escenificar gracias a la perfección de sus artistas acróbatas y sus escenarios fantásticos.

Ovo, que traducido del portugués al español significa huevo, es el nombre de esta obra circense que llega a Greensboro para presentarse entre el 20 y el 24 de abril, en el Coliseo de la ciudad.

Como siempre, el Circo del Sol tiene una historia qué contar a través de su espectáculo, y Ovo, está pensado para la diversión de toda la familia. En este intrincado y bello mundo de los insectos, donde siempre hay acción, y claro, una historia de amor, de repente aparece un misterioso huevo que causa un gran alboroto y curiosidad entre la diversa colonia de insectos, donde la cigarra, llamado Máster Flipo, es el jefe de la colonia y con su sabiduría trata de mantener la calma entre los curiosos  y activos insectos.

Máster Flipo es interpretado por el actor colombiano Gonzalo Muñoz Ferrer, un veterano artista que ha sido parte de la familia del Cirque Du Soleil por los últimos 20 años.

En entrevista con Qué Pasa, Muñoz Ferrer describe a Ovo como una celebración de la vida, donde los personajes que interpretan a una increíble variedad de insectos, llenan el escenario con todo tipo de alucinantes acrobacias. “Este huevo es el símbolo de la vida, de la continuidad, de la eternidad, de lo cíclico”.

Y en medio de este caótico pero divertido mundo de hormigas, arañas, orugas, saltamontes y demás,  hay  una historia de amor entre una mosca y una “lady bug”.

Aquí se habla de que no hay barreras de color o de género para el amor, ni siquiera entre los insectos, y Muñoz Ferrer lo reafirma con el propio ejemplo del grupo de actores del circo, que viven en armonía a pesar de venir de todas partes del mundo. “Somos como 90 personas en total las que viajamos juntas, de 21 países distintos, de razas distintas, y si logramos crear un espectáculo con tal belleza, tal armonía, eso nos habla de la esperanza del planeta tierra”, explica el actor colombiano.

La música en vivo es inspirada por los sonidos del bossa nova y la samba, combinadas con funk y música electrónica, interpretada por una banda de siete músicos. El diseño del escenario está inspirado en estructuras creadas por ciertas especies de insectos para albergar a sus colonias, y los coloridos disfraces de los personajes requirieron 75 horas de trabajo cada uno para ser elaborados.