Grensboro.-  En palabras de Fredd Reyes, la aventura apenas comienza. Después de dos años y medio de que agentes de inmigración tocaran a la puerta de su casa para llevarlo a un centro de detención por dos meses y estar al borde de ser deportado, el músico Fredd Reyes y su familia no tienen más de qué preocuparse.

En su última visita a las oficinas de ICE en Charlotte para firmar, como lo hizo cada dos meses desde que salió de la cárcel, el oficial le dijo “buena suerte y no regresen más por acá”.

Unos días antes, el 28 de marzo, llegó a su casa una carta indicando que su caso de inmigración fue reabierto, dándoles la oportunidad de pedir la residencia permanente en el país y eventualmente hacerse ciudadanos.

“Me siento como si hubiera ganado la lotería”, dijo Reyes con una sonrisa que no le roba nadie. “Ahora puedo comenzar a vivir y planear mi futuro porque ya nada me limita”.

Reyes llegó a Estados Unidos junto con su madre, Orfilia Sagástume-Reyes, y una hermana en 1989, buscando refugio de la guerra civil en su natal Guatemala, donde recibieron amenazas de muerte.

Desde su arribo a Brooklyn, Nueva York, hicieron una petición de asilo político y ciudadanía, dándoles entonces una sensación de alivio que sus peores problemas habían quedado atrás.

Fredd pudo asimilarse a la cultura americana a la perfección y nació su hermano menor, Fredi.
Sin embargo, su abogado en ese tiempo les dio asesoría legal errónea al permitir que sus visas temporales expiraran y luego que un juez negara su petición de asilo, firmando entonces la salida voluntaria, una orden de abandonar el país en seis meses.

A partir de entonces, la vida de Fredd y su familia dio un giro. En el lugar que adoptaron como su hogar durante los últimos años, se pedía su salida.  Mientras tanto, en su país de origen la situación política ponía su vida en peligro.

Sin embargo, Fredd continuó luchando por el éxito, topándose luego con barreras relacionadas a su problema migratorio que le impedían triunfar.

Como estudiante modelo en Thomasville, le ofrecieron una beca de $80,000 para asistir a la prestigiosa Universidad de Nueva York, misma que fue cancelada cuando salió a la luz que era indocumentado.

Además, sintiendo la música en la sangre, forjó un buen inicio en su carrera como artista. A los 19 años de edad, Sony Records le ofreció un contrato musical, de igual forma negado cuando los ejecutivos de la disquera se dieron cuenta que no podría viajar libremente.

Luego participó en el concurso de talento “La Academia USA”, en el que fue uno de los 12 finalistas, de entre 15,000 participantes.

Una vez más, cuando los organizadores indagaron acerca de su estatus migratorio, Fredd fue descalificado.

“La casa y clases eran en México, mientras que los conciertos iban a ser en Chicago”, recordó Reyes. “Como no podía viajar, no pude hacerlo”.

Así, el joven músico ha tenido que vivir una sombra de lo que él realmente es y sin aprovechar todo su potencial. A sus 26 años, en lugar de haber concluído una carrera universitaria, ahorra cuanto puede para tomar poco a poco las clases que requiere, moviéndose también por todo el Triad para ofrecer su espectáculo musical y ofrecer hasta cuatro conciertos en un día, su única fuente de ingreso.

“Ahora voy a poder terminar la escuela y realmente escarbar en eso de la música que tanto me apasiona”, comentó él.

Asimismo, una vez que el proceso para adquirir la residencia sea completado, los Reyes-Sagástume planean hacer una parada en Guatemala a visitar a familia que no han visto en 20 años.

“Es una gran felicidad todo esto por todas las cosas que queremos hacer”, dijo él. “Ahora voy a poder hacer algo en mi vida sin que nadie me pare y explotar todas las oportunidades que se presenten”.