Boonville.- Faith Arroyo no pierde la esperanza de detener de alguna forma la deportación de su esposo José, para que pueda quedarse junto con su familia en Yadkin, donde han vivido juntos por más de 10 años.

José Arroyo Solís fue enviado a realizar un trabajo en Pennsylvania en diciembre del 2011, donde fue detenido por un oficial del Departamento del Transporte, supuestamente porque los vidrios de su vehículo estaban polarizados. Al no portar una identificación, el mexicano fue arrestado y en prisión las autoridades notaron que Arroyo había sido previamente deportado en el 2004 y tenía una prohibición de por vida de volver a Estados Unidos.

En aquel entonces, se aventuró a visitar su tierra, El Sombrerete, Zacatecas, para despedir a su abuelo que fallecía y para mostrarle sus raíces a su esposa, con quien se casó un año antes.

Cuando cruzaban la frontera de regreso con Faith embarazada, fueron sorprendidos por un agente de la patrulla fronteriza y Arroyo falsamente le declaró ser un ciudadano estadunidense, provocando su expulsión del país y un severo castigo del gobierno federal.

“El error más grande que hemos hecho fue cruzar esa frontera en primer lugar”, dijo Faith. Atorados en México, Faith comenzó labor de parto en Juárez y entre la conmoción por la emergencia, José brincó a la ambulancia que transportaba a su esposa a un hospital de El Paso, logrando reingresar a Estados Unidos sin ser detectado, a pesar de estar vetado.

Sin embargo, también hubo una equivocación por parte de las autoridades. Según la sección 212(a)(6)(C)(i) del Acta de Inmigración y Nacionalidad, un fraude como el que cometió Arroyo se castiga con 5 a 10 años de inadminisibilidad al país, no una prohibición permanente.

“En el momento no sabíamos de ese error y si hubieran hecho lo correcto desde el principio, hubiéramos actuado diferente y esperado para que regrese”, argumentó Faith. “Pero como lo agararron otra vez aquí dentro, ya no se puede hacer nada”.

Desde entonces, la familia ha invertido más de $25,000 en abogados, quienes han formulado peticiones que ICE continuamente rechaza.

En entrevista telefónica con Qué Pasa desde la Correccional de McElhattan en Clinton, Pennsylvania, el residente de Yadkin por trece años dijo sentirse desesperado después de un año y dos meses tras las rejas, asegurando que intención es velar por el bienestar de sus hijos y argumentando tener un récord criminal limpio, salvo el incidente en la frontera.

“Todo este tiempo estuvimos malinformados y no actuamos como debió ser”, dijo Arroyo. “Yo soy de una ranchería, mis hijos son muy pequeños, no hablan mucho español y las oportunidades allá serían muy limitadas para ellos si decidiéramos mantener la familia unida”.

Apoye a la familia: firme la petición

Si quiere dar su apoyo a la familia Arroyo, firme la petición clicando en el siguiente enlace: http://www.change.org/petitions/ice-immigration-united-states-government-end-the-suffering-loving-father-and-husband-faces-deportation#share