Burlington.- En un condado donde la gente tiene un miedo acentuado hacia las autoridades, tras pasar años de persecución y deportaciones iniciadas por el sheriff de Alamance, ahora hay una oficial con la misión de mejorar las relaciones de la policía con la comunidad hispana.

Hace poco más de un año la oficial Karla Topete se integró a las filas del Departamento de Policía de Burlington y la diferencia que hace con su labor ya ha rendido varios frutos.

“Me gusta mi trabajo porque puedo hablar con la gente, mostrar que hay policías buenos y estamos para ellos”, comentó Topete, la única patrullera hispana de toda la Policía de Burlington y asignada a la zona 1, ubicada al este de la ciudad. “Sin la confianza de la comunidad, la realidad es que no somos nada”.

En entrevista con Qué Pasa, la oficial Topete admitió que nunca imaginó algún día convertirse en policía. No obstante, aseguró que ahora la profesión la motiva debido a que puede ayudar a quienes lo necesiten.

De niña, creciendo en Asheboro desde la edad de cinco años, Topete vivió de cerca los abusos de la policía sobre la comunidad hispana, presenciando cuando su familia era detenida sin razón, solamente para pedirle a sus padres  que muestren su licencia de conducir. “Me daba cuenta de cosas chiquitas que hacían los oficiales, que estaban mal. Yo no quiero que aquí suceda lo mismo, quiero ser la diferencia”.

La zona 1, el área que Topete patrulla, se distingue por su gran porcentaje de hispanos que viven ahí. Destacan cuatro parques de casas móviles, donde la oficial ha marcado su diferencia organizando reuniones comunitarias para resolver dudas que tengan las pesonas y disolver mitos que existen, como el que la policía se dedica a deportarlos.

“Muchos me preguntan cosas de inmigración”, señaló la oficial, nacida en California y de padres mexicanos. “Al  Departamento de Policía de Burlington no le importa el estatus migratorio de ninguna persona. Nosotros estamos para ayudar”.

Además, Topete ha trabajado para fortalecer la vigilancia comunitaria del área, logrando una mejor comunicación entre los residentes se y la policía para avisar si saben de cualquier problema.

Uno de los apoyos que Topete ha liderado fue hace unas semanas cuando notó que en muchas de las “trailas” de uno de los parques de casas móviles que patrulla no había detectores de humo.

Junto con la Cruz Roja y los bomberos, pasó medio día instalando un total de 37 detectores de humo en las distintas residencias, además de dar consejos de seguridad en cada lugar que vistaron.

“Para eso estamos”, afirmó Topete. ““Si tienen cualquier problema llamen a la policía y nosotros vamos a ayudarles. Vamos a encontrar la manera”.