Greensboro.- Una companía de teatro guiñol mexicana ofreció en una serie de presentaciones la semana pasada una obra en distintas ciudades de Carolina del Norte con un importante mensaje sobre la inmigración y un recordatorio sobre la conservación de las raíces.

Niños y adultos de Burlington, Greensboro, Asheville, Raleigh, Greenville y Myrtle Beach, en Carolina del Sur, tuvieron la oportunidad de ver “El barco de los titiriteros”, que cuenta las aventuras de un diverso grupo de migrantes que intentan cruzar una frontera ilegalmente.

“Fue interesante porque la historia es algo que pasa realmente. A veces a las personas las dejan abandonadas en el desierto”, explicó María Torres, una mujer de origen guanajuatense que llevó a su hijo a la presentación en la comunidad Oakwood Forest. “Es importante que vean que la gente está buscando el sueño americano y se encuentran con muchos peligros, como sufrir secuestros, en la búsqueda de una mejor vida”.

La obra, producida por la companía de teatro “Títiri-tátara”, está basada en la novela “Los náufragos del Jonathan” de Julio Verne. En esta versión adaptada, los personajes de origen asiático, yucateco y africano, intentan cruzar una frontera en un barco que robó el pirata Pocabarba, quien representa a un “pollero”.
Pedro Sosa, actor que dio vida a todos los personajes detrás del telón, explicó en entrevista con Qué Pasa que la migración es un fenómeno multicultural y México un puente para que las personas de otras culturas logren ingresar a Estados Unidos.

También, señaló que muchos piensan que “El barco titiritero” es una obra dirigida a un público infantil. Sin embargo, aseguró que entre los adultos despierta un gran sentimiento de nostalgia al escuchar el humor mexicano, así como ver el teatro guiñol.

La gira de seis presentaciones en el área se realizó con el apoyo del Instituto de la Cultura de Guanajuato a través de la Oficina de Enlace en las Carolinas.
Sosa, quien ha viajado por Japón, Corea, México y Centroamérica para presentar sus obras de teatro guiñol, agregó que hacerlo en Estados Unidos tiene un valor especial, debido a que su público son los mismos inmigrantes.

“En México nos platican lo que pasa acá”, dijo Sosa. “Aquí lo vives y es más palpable la realidad de los personajes”.

Angel Espitia, un niño de 10 años que también vio la obra en Oakwood Forest, dijo que su parte favorita fue cuando los personajes intentan subir al bote y escapar pensando que los agentes de inmigración iban detrás de ellos. También dijo que nunca antes había visto una obra de teatro guiñol.

“Si te vas, ten cuidado por los peligros”, señaló Sosa como el principal mensaje que intenta expresar a través de sus títeres. “Una vez allá, recuerda que tienes raíces, la cultura popular”.