Siler City.- La madre e hijo que fueron violentamente separados hace seis años pudieron al fin estar juntos de nuevo.

Florentina González Coria voló a la frontera entre Estados Unidos y México para recoger a Edwin Sánchez González,  su hijo de 8 años de edad, quien fue violentamente secuestrado por el padre del menor a punta de pistola y llevado a México, iniciando una cacería por parte de las autoridades y la misma madre que duraría años para hallar al pequeño Edwin, nacido en Estados Unidos.

“Ahora estoy completa. Me siento muy feliz y entera. Nunca perdí la esperanza y siempre supe que nos íbamos a reencontrar”, comentó la emocionada madre a Qué Pasa.

Encontrar al menor no fue tarea fácil. González pasó 6 años llamando cada semana a su contacto del FBI, en espera de recibir noticias sobre el hallazgo de su hijo, pasando mucho tiempo sin dar con su paradero. Ella viajó a México en dos ocasiones, en el 2008 y 2010, para buscar a Edwin, aunque sus intentos fueron en vano.

“Llegué a tocar a la puerta de la casa donde vivía pero me dijeron que ahí no había ningún niño y que esaba loca”, recordó González.

Según ella, el padre del niño, Jorge Sánchez Aguilera, tenía contactos dentro de la oficina del Desarrollo Integral de la Familia en México, por lo que cada vez que las autoridades mexicanas hacían un acercamiento, el padre era avisado con anticipación y desaparecía con su hijo.

Fue hasta el 2010, cuando una mujer que también vive en Carolina del Norte y tiene familia en el mismo pueblo de Córdoba, Veracruz, donde Edwin era retenido, que se comunicó con González y dio una pista.

Al poco tiempo, Jorge Sánchez fue arrestado y extraditado de vuelta al condado de Chatham, donde tuvo que enfrentar cargos criminales por secuestro violento y otros crímenes. Condenado hace cerca de un mes, el juez negoció reducir la sentencia si el niño era traído de vuelta con su madre.

Semanas después, la abuela de Edwin lo entregó en la frontera entre ambos países y la madre fue llamada para ir a recogerlo.

“Cuando me dijeron que ya lo tenían en custodia, dejé lo que estaba haciendo y salí corriendo”, comentó ella. “Al día siguiente volaba en un avión para verlo”.

No obstante, el reencuentro no fue fácil. Las autoridades le advirtieron a Florentina que el niño no la iba a reconocer, además de algunas ideas que le metieron en la cabeza sus familiares en México.

“No te quiero porque tú me regalaste”, fueron las palabras del menor al encontrarse con su madre. Sin embargo, enseguida salieron corriendo a la alberca del hotel donde el FBI organizó el encuentro y ahí prometieron aprender a nadar y estar juntos para siempre.

“Ahora ya me dice ‘mamá’ y le gusta jugar con sus hermanitos”, comentó la madre sobre el progreso que llevan. “Le metieron muchas ideas pero estamos trabajando en eso”.

A su regreso, Edwin ingresó a la escuela Virginia Cross, donde se ha adaptado de maravilla, dice su madre. Durante su estancia en México no asistía al colegio y permanecía casi todo el tiempo encerrado dentro de casa, aunque un tutor le daba clases particulares.

“Hoy llegó muy feliz diciendo que tiene dos nuevos amigos y sus compañeros hasta se pelean por sentarse junto a él”, presumió la encantada madre.