Winston-Salem.- Cerca de 200 personas se reunieron para compartir buenos momentos y celebrar el Día de Acción de Gracias en la cena del Salvation Army de Winston-Salem.

Las familias asistentes, en su mayoría feligreses que acuden a la iglesia de la misma organización o con hijos que practican alguna actividad en el Boys & Girls Club, tuvieron la oportunidad de convivir en unión y degustar una tradicional cena para la festividad, que incluyó pavo, macarrones con queso, pastel y té.

Irma Niten, directora de unidad del International Boys & Girls Club, explicó que el evento sirve a la comunidad para formar lazos entre la misma, además de ayudar a asimilar la cultura y tradiciones de un país nuevo, tal como la llegada de los inmigrantes europeos al contintente americano y sus primeras interacciones con la comunidad indígena.

“No es una tradición de nosotros pero de todas maneras nos incorporamos para dar gracias”, comentó ella.

Niten recordó la primera ocasión que se organizó la cena hace ocho años, en la que surgió el debate sobre si deberían servir una cena tradicional para la ocasión o comida mexicana, a la que muchos de los asistentes están más familiarizados.

Según ella, la final se decidieron por el pavo y el menú tradicional, aunque incluyeron el secreto de servir tambien chiles jalapeños para acompañar la comida y ofrecer los sabores de ambos mundos.

Desde entonces, cada año el Salvation Army ha celebrado esta cena gratuita para todas las personas que participan con el cuerpo de la organización o su club.

Además de la comida, se dio una oración y los niños organizaron un acróstico, además de canto y música del Corps Praise Band del Salvation Army.

“Los hispanos se han integrado muy bien”, aseguró la capitana Vilma Rodríguez, pastora de la iglesia del Salvation Army International Corps.

Para ella, lo más importante de la cena de Acción de Gracias es  “la cofraternidad de los padres  de de familia y los de la iglesia”.

“Hay muy buena integración entre el cuerpo y el club”, dijo  la capitana Rodríguez. “Por eso estamos muy contentos”.

La familia Noyola, conformada por Genaro, su esposa y tres niños, salieron muy satisfechos de la cena.

“El pavo estuvo muy sabroso al combinarlo con los jalapeños”, dijo el padre, mientras esperaba a que sus hijos terminaran de jugar con otros para volver a casa. “Nos gustó mucho venir aquí”.