Greensboro.- Cuando Adán Vigil regresó a Greensboro después de cinco años en Nueva York recibiendo tratamiento para vencer un cáncer cerebral, tuvo que afrontar una realidad completamente distinta a  cuando estaba sano.

Con mucha dificultad para trabajar debido a los estragos causados por la enfermedad que tardó tres años en detectar y la subsecuente quimoterapia, Adán tuvo la gran fortuna de encontrar en el personal de FaithAction International House y en uno de sus voluntarios más que una mano amiga que lo ha apoyado a seguir adelante y continuar con el tratamiento médico que necesita.

Un problema que atendió muy tarde

El originario de El Salvador inmigró a Greensboro a la edad de 20 años, inmediatamente comenzó a laborar en cocinas y a llevar una vida tranquila pero llena de trabajo.

A los dos años de estar aquí, Vigil empezó a sentir un dolor de cabeza que con el tiempo se convirtió en un problema que decidió dejar a un lado, sin información sobre dónde podría recibir atención y con miedo a buscarla por carecer de documentos.

Con el pasar del tiempo, la molestia se extendió a la nuca, mientras que su visión se tornó “color verde”, convirtiéndose en un sufrimiento insportable. Una resonancia magnética encontró un tumor en su cerebro, acompañado con la noticia de que sería necesaria cirugía y un pesado tratamiento.

“Tardé mucho tiempo en hacer algo”, recordó Vigil. “Si decía que no podía trabajar porque me duele la cabeza, mis compañeros y amigos se reirían de mí”.

Adán tuvo dos cirugías en el Hospital de UNC y después fue trasladado a Snyder Children’s Hospital en Nueva York, único sitio donde tendría acceso al tratamiento que requería y donde permaneció cinco años.

Al regresar a Greensboro en septiembre del año pasado, Vigil no sabía qué hacer. Ahora necesita de un bastón para caminar y tiene mala visión en el ojo izquierdo, haciéndolo un candidato poco atractivo para encontrar trabajo.

Recomendado por unos amigos, visitó las oficinas de FaithAction, sitio que se convirtió en un segundo hogar que le ha brindado lo necesario para seguir adelante.

De la ayuda a una amistad verdadera

Desde su llegada, el personal de la agencia ayudó a Adán, buscando sitios donde pueda continuar con su atención médica y los trámites para reducir los costos al máxico, además de orientarlo en la complicada búsqueda de trabajo y dirigirlo a las clases de inglés y computación que ellos ofrecen, entre otros servicios que prestan.

Sin embargo, quizás lo más valioso para Adán fue conocer a Lonnie Cathey, un hombre retirado que estudia español en FaithAction y que se convirtió en un amigo real, llevándolo a sus citas con el doctor hasta Chapel Hill, asistiendo en el llenando de solicitudes de empleo y siendo alguien en quién confiar.

“Disfruto charlar con Adán porque aprendo mucho, practico mi español y he llegado a considerarlo un hijo”, dijo Cathey.

FaithAction

Esta organización busca tender lazos entre las comunidades inmigrantes en Greensboro y el resto de la sociedad con programas de referido a servicios básicos, clases gratis, asistencia legal y organzando foros de diálogo y entendimiento.Visítelos en 705 N Greene Street o llame al 336-379-0037.