Apoye una buena salud dental al cuidar de las encías y los dientes de su hijo todos los días. Cuando el niño tiene la edad suficiente para “hacerlo solo”, siga supervisando los hábitos y el cuidado diarios.

  • Sea selectivo del tipo de bebidas que sirve en el biberón o el vasito entrenador de su bebé, aparte de agua. Recuerde, los dentistas suelen llamarle “dulce líquido” al jugo y las gaseosas.
  • Mantenga alejados los biberones y los vasitos entrenadores de la siesta y la hora de dormir de su hijo. Los líquidos tienden a adherirse a los dientes porque la boca está más seca cuando uno duerme.
  • Recompense a sus hijos con abrazos, calcomanías y juegos en lugar de postres y dulces. Los alimentos con azúcar dejan un revestimiento pegajoso que produce bacterias dañinas y ácidos que destruyen el esmalte. Pero si se siente obligado a darle a su hijo un dulce ocasional, elija uno que se deshaga rápido en lugar de uno gomoso.
  • Ofrézcale alimentos ricos en calcio, tales como yogur, queso y leche, junto con abundantes vegetales llenos de vitaminas para ayudarle a mantener dientes fuertes y saludables. Forme buenos hábitos desde las primeras etapas al ofrecerle premios saludables en lugar de dulces a la hora de la refacción.
  • Hable con el pediatra o dentista de su hijo acerca de la cantidad apropiada de flúor que necesita su hijo.