Hasta un 16% de las mujeres pueden padecer dolor genital al mantener relaciones íntimas, e incluso haciendo su vida normal, un trastorno desconocido para la mayoría.

Se trata de la vulvodinia, un dolor vaginal que afecta el periné y los genitales. “Recibo más de 600 consultas al año de pacientes, hombres y mujeres que sufren algún tipo de trastorno sexual grave que les produce dolor y enfermedades. Este problema es mucho más frecuente en mujeres y esta cifra se puede multiplicar por diez en las consultas públicas”, explica la doctora Isabel Heraso, Anestesiologa, Jefa de la Unidad del Dolor de la Clínica San Francisco de Asís, CSFA (Madrid, España) y autora del libro “La Mujer y el Sexo”

Según la doctora Heraso, “en nuestra sociedad existe un gran desconocimiento sobre ciertas patologías graves como es la vulvodinia, una neuropatía de un nervio que inerva los genitales y puede llegar a convertirse en crónica o recurrente y surge por diferentes causas, provocando dolor en la zona genital ”.

Según un estudio de la Asociación Norteamericana de Vulvodinia, hasta un 16% de las mujeres pueden sufrir vulvodinia en algún momento de su vida.

Según la doctora Heraso, “los afectados por estas patologías viven en un peregrinaje por el sistema de salud. Primero, recurren al ginecólogo, quién deriva al dermatólogo –que suele realizar una biopsia de la zona lesionada- y éste, a su vez, traslada el caso al psiquiatra. Para finalmente el paciente terminar en manos de un psicólogo a quién cuenta su vida, pero no soluciona su dolor”.

En opinión de Heraso “tradicionalmente la sociedad ha visto a la mujer como un sujeto sexualmente pasivo, cuando no hay nadie más sexualmente activo que quien alumbra una vida. Del silencio traumático vivido por generaciones y generaciones de mujeres y otras ideas erróneas en la percepción de la sexualidad femenina han surgido muchas enfermedades, entre ellas la vulvodinia o neuropatía genital”.

“Vulvodinia significa ‘dolor en la vulva’, pero en la práctica el dolor también puede afectar la vagina, el ano y, a veces, la ingle, y además la mujer sufre escozor y picor. Además de problemas de alteración de sensibilidad, secundariamente se producen infecciones y hongos. Estos problemas no se curarán del todo hasta no curar al nervio pudendo”, explica.

Para la autora de ’La Mujer y el Sexo’, “el dolor vulvogenital puede ser un proceso que tiene origen en cuerpo físico, sin que intervenga la psique, pero también puede ser psicosomático, es decir que el núcleo del problema esté en la mente de quien lo padece, proveniente de su vida interior, de su estado anímico”.

“El sexo es la parte de nuestro organismo más reprimida, está cargado de ignorancia y tabúes. Por ello suele ser más frecuente que la vulvodinia tenga origen psicosomático, aunque también existan causas fisiopatológicas”, añade. (EFE)