Mantenerse socialmente activo al inscribirse en clubes del libro o grupos de la iglesia podría añadir años a la vida después de la jubilación, sugiere un estudio reciente.

Cuanto mayor es el número de grupos a los que pertenece una persona cuando acaba de jubilarse, más bajo es su riesgo de muerte prematura, hallaron unos investigadores australianos. Las probabilidades de morir en un plazo de seis años de dejar de trabajar fueron del 2 por ciento en las personas que eran miembros de dos grupos sociales antes de jubilarse y que permanecieron en ambos. Si abandonaban un grupo, su riesgo de muerte aumentaba hasta el 5 por ciento, y se incrementaba hasta el 12 por ciento si se salían de ambos grupos.

“El sentimiento de pertenencia que ofrecen las conexiones a grupos sociales ayuda a las personas a sostener una vida significativa y saludable”, afirmó el investigador líder, Niklas Steffens, profesor de la Universidad de Queensland en Brisbane, Australia.

La planificación social podría ser igual de importante que la planificación financiera y médica para la salud y el bienestar en la jubilación, planteó.

“Si no pertenece a ningún grupo, inscríbase en uno”, aconsejó Steffens. “Si solo pertenece a uno o dos grupos, quizá deba pensar en cómo aprovecharlos al máximo, y a qué otros grupos tal vez quiera unirse. Recuerde que mantener una vida grupal activa es igual de importante que otras cosas, como el ejercicio regular”.

El informe aparece en la edición de febrero de la revista BMJ Open.

Durante seis años, Steffens y sus colaboradores recolectaron datos sobre 424 jubilados. El estudio comparó a los jubilados con personas similares que seguían trabajando. Todos los participantes tenían al menos 50 años de edad y participaban en un estudio en curso sobre el envejecimiento, en Inglaterra.

Se preguntó a cada participante a cuántos grupos sociales pertenecía, y completaron cuestionarios sobre la calidad de vida y la salud física.

Las personas cuya calidad de vida era buena antes de la jubilación eran más propensas a tener unas puntuaciones altas en el cuestionario sobre la calidad de vida después de la jubilación, mostraron los hallazgos.

Pero la membresía en grupos sociales también se asoció con una mejor calidad de vida. Cada membresía en un grupo que se perdiera después de la jubilación se asociaba con una reducción de aproximadamente un 10 por ciento en la puntuación de calidad de vida seis años más tarde, dijo Steffens.

Seis años después de la jubilación, 28 de los participantes habían fallecido. Según una calificación subjetiva, la salud no fue un factor de predicción importante de la muerte, pero el número de membresías a grupos sí lo fue, según los autores del estudio. No se observaron esos patrones entre los que seguían trabajando.

Además, Steffens encontró que si las personas hacían un ejercicio vigoroso una vez por semana antes de la jubilación y siguieron haciéndolo, sus probabilidades de morir durante los seis años siguientes eran el 3 por ciento. Esa cifra aumentó al 6 por ciento si hacían ejercicio menos de una vez por semana, y al 11 por ciento si dejaban de hacer ejercicio.

“Somos animales sociales, y sufrimos si negamos esa parte de nuestra naturaleza”, advirtió Katz. “La jubilación puede ser difícil tanto porque se pierde un sentido del propósito como porque las interacciones sociales disminuyen. Este estudio sugiere que mantener unas interacciones sociales significativas es importante, y una defensa contra la muerte prematura”, afirmó.