¿Llegan tarde los padres a hablar sobre sexualidad con los hijos? ¿Qué consecuencias puede acarrear? La pedagoga Nora Rodríguez asegura que la necesidad de una educación sexual es más urgente que nunca.

Muchos padres evitan hablar de sexualidad con sus hijos hasta llegada la pubertad. Sin embargo, Nora Rodríguez, defiende la necesidad de tratar el tema cuanto antes.

La sexualidad en cada etapa, según Nora Rodríguez

 

De los 3 a los 4 años

Los niños de tres años están “motivados para hacer preguntas en relación con las diferencias corporales y desnudarse”.

Ante dichas preguntas, es fundamental que los padres den respuestas naturales, llamando a las partes del cuerpo por su nombre.

Es muy importante aceptar su curiosidad, así como entender que los niños de estas edades se desnudan no porque quieran mostrar su cuerpo, como lo haría un adulto, sino simplemente porque han aprendido a vestirse y desvestirse.

Ésta es la mejor etapa para enseñarles el sentido de privacidad y el respeto por el propio cuerpo.

Aunque tenga solo tres años, “el niño entiende mucho más de lo que el padre cree debido a su gran habilidad para leer el lenguaje emocional y gestual”. Responder con naturalidad es esencial.

De los 5 a los 6 años

En esta etapa los niños “se permiten indagar más abiertamente sobre temas relacionados con la sexualidad”.

Algunas de las cosas que los hijos necesitan saber en esta etapa es:

  • Que el cuerpo cambia cuando se crece.
  • Hay que poner en práctica algunas normas relacionadas con la privacidad y la desnudez.
  • Explicaciones adaptadas sobre cómo crecen los bebés dentro del vientre y sobre el nacimiento.
  • Conocer las funciones corporales básicas (incluyendo la función de sus genitales).
  • Inculcarle que no debe hablar con desconocidos.
  • Darle unas primeras enseñanzas para la prevención del abuso sexual.

De los 7 a los 9 años (inicio de la pubertad)

A las puertas de la pubertad será cuando comenzarán las transformaciones físicas más importantes y, con ello, un gran desajuste emocional.  Así pues, estar atentos a estos cambios resultará vital en estos momentos.

En esta etapa, “el gran cambio que los padres ven en su hijo o hija es el distanciamiento de este o esta”.

“Al no ser conscientes de las emociones que experimentan, en la pubertad los hijos pueden sentirse muy confusos”.

 

Nos encontramos ante una etapa en la que los hijos:

  • Se muestran reacios a mostrar su desnudez frente a su familia (pese a que antes lo hiciera con naturalidad).
  • Desea cerrar la puerta de su habitación para mantener más intimidad.

En esta etapa, los hijos deberán lidiar con “comprender qué les ocurre, así como aprender a tomar decisiones sobre su cuerpo, sobre sí mismos y sobre cómo quieren relacionarse con los demás”.

De los 10 a los 12 años

Ya son visibles los primeros cambios físicos en los hijos. Se encuentran en un momento de cambio personal y social.  Sobre ellos se ciernen riesgos como el alcohol, drogas o las relaciones sexuales.

Empiezan las fantasías, descubren sensaciones nuevas, el sentido de la intimidad e investigan sobre los actos sexuales. Se encierran en sus habitaciones. Los hijos se niegan a hablar con sus padres en esta etapa y dejan en manos de los amigos la información sobre las primeras experiencias. Las hijas comienzan a sentir la necesidad de mostrarse atractivas.

Los mensajes que deben darse en esta etapa son:

  • “Disfrutarás de tu sexualidad cuando llegue el momento en el que puedas decidir con madurez las consecuencias de tus actos”.
  • No es nada raro que tengan fantasías de carácter sexual.
  • Si un chico o una chica mayor dice que le gustas o que está enamorado de ti, debes decir “no”.

 

De los 13 y los 15 años (adolescencia temprana)

En este período los hijos descubren el sexo, pese a que no sea el momento más oportuno. Los cambios hormonales que se producen afectan muchísimo a los estados emocionales de los hijos. Los hijos buscan desvincularse de sus padres y éstos tienen que entender que esta desvinculación es necesaria.

“Hay que cambiar el modo de enfocar la manera de transmitir los mensajes”.

La rebeldía y la inaccesibilidad por parte de los hijos se hace muy presente en esta etapa. Los chicos se vuelven menos comunicativos, más competitivos y más impulsivos. Las chicas se refugian en sus grupos de amigas y son más comunicativas ya que suelen estar más acompañadas. Los chicos están mucho más solos, cuenta Nora Rodríguez.

“En esta etapa llega el momento de la explicación de la prevención del embarazo o de cómo y por qué se deben usar preservativos”.

Hay muchos mitos que son importantes de desterrar en esta etapa con argumentos como:

  • “La pornografía no es el sexo real. El sexo es un aprendizaje”.
  • “No hay que apresurarse para mantener relaciones sexuales”.
  • “Aunque se trate de la primera vez que se mantienen relaciones sexuales, si no hay protección hay riesgo de que la chica se quede embarazada o de contagio de enfermedades de transmisión sexual”.

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El ciberbullying y el acoso sexual en la red también deben ser cuestiones a tratar en esta etapa educativa a fin de que los hijos sepan qué hacer si se encuentran en una de estas situaciones.

 

De los 15 a los 17 años

En esta etapa, el trabajo de los padres consistirá en “aparentar desinterés sin dejar de darles nuevas herramientas”.

Mientras los hijos sean menores, “los padres deben inmiscuirse en la vida de sus hijos”.

Los peligros relacionados con el consumo de alcohol y drogas pueden aparecer en esta etapa. En relación al sexo, lo importante ante esto es transmitirles a los hijos que:

  • “Si se desea practicar sexo, lo que nunca deben hacer es tomar alcohol o drogarse”.
  • “Corren el riesgo de no recordar si han usado preservativo o no” y, por tanto, se arriesgan a embarazos no deseados o a contraer enfermedades de transmisión sexual.
  • Enseñar a decir “no quiero”.