El estrés es un enemigo del buen sexo, dicen los especialistas.  Al estar estresados la disponibilidad para disfrutar de la sexualidad disminuye notoriamente. La imposibilidad de relajarse, de despreocuparse y de entregarse, hace que la vida sexual se vea afectada de manera negativa.

En algunos casos de estrés extremo el deseo sexual desaparece por completo.

Pero así como el estrés es un enemigo de la sexualidad, el buen sexo es enemigo del estrés.

Especialistas del Instituto de Neurociencia de la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, en su estudio publicado en la revista científica PlosOne explican que el sexo ayuda a reducir el estrés, y cuanto más frecuente es el sexo, menores son los niveles de estrés. 

Según los investigadores de la Universidad de Princeton, tener múltiples experiencias sexuales a diario durante un período de dos semanas, consiguen reducir drásticamente la liberación de cortisol (la hormona del estrés). 

Además, el estudio también demuestra que practicar sexo frecuentemente aumenta la formación de nuevas neuronas  y reduce dramáticamente los niveles de ansiedad. 

También se demostró que durante clímax se libera la oxitocina, hormona responsable de que aumente la intensidad del orgasmo, en tanto que las células nerviosas del cerebro descargan su contenido eléctrico provocando, una vez que ha pasado, el relajamiento físico y mental.

Sin embargo, la vida diaria nos muestra que generalmente el estrés se impone al sexo.

Muchas parejas deben lidiar con este problema: cada día tienen menos ganas de tener sexo. 

Las presiones y preocupaciones cotidianas, el cansancio, y la ansiedad hacen que el tiempo para el placer sexual se vea amenazado.

¿Qué es el estrés?
El estrés es una  enfermedad de nuestra época.

El estrés es una respuesta del individuo ante una situación que desborda sus recursos, tanto físicos como mentales. 

Se desencadena cuando nuestra mente identifica ciertos estímulos como una fuente de peligro.  La persona se prepara para afrontar psíquica y físicamente la amenaza. El estrés es útil porque prepara a la persona para enfrentar el peligro. Pero si el peligro persiste y se vuelve crónico se agotan las defensas de las personas y aparecen los problemas de salud.

En la actualidad son muchas las presiones de la vida cotidiana que generan estrés.

Disparadores de estrés
Toda situación de pérdida o de cambio no esperado puede ser desencadenante de síntomas estresantes:

  • Pérdidas económicas 
  • Pérdidas de seres queridos
  • Separación conyugal/ Ruptura de pareja
  • Mudanzas
  • Accidentes/ Robos
  • Cambio de ciclo vital
  • Problemas familiares

Otros síntomas de estrés son:

  • Dificultades para concentrarse
  • Pérdida de memoria
  • Pérdida del humor
  • Migrañas
  • Ansiedad
  • Inestabilidad
  • Enfermedades coronarias
  • Trastorno del sueño
  • Hipertensión
  • Fatiga
  • Irritabilidad
  • Dolores musculares y articulares
  • Palpitaciones
  • Pérdida de cabello
  • Falta de motivación
  • Disminución del deseo sexual
  • Bajas de las defensas en el sistema inmune, etc.

La pérdida de la memoria y la dificultad para concentrarse por estrés son  trastornos cada vez más frecuentes.

Prevención del estrés
Frente a la fatiga física y psicológica  el organismo reacciona defendiéndose con el estrés , para prevenirlo es recomendable:

  1. Recortar dentro de nuestra vida cotidiana un tiempo para nosotros mismos donde poder conectar con las cosas que nos dan placer.
  2. Hacer intervalos. Reordenar nuestros tiempos diarios.
  3. Realizar algún tipo de actividad física. Emplear alguna técnica de relajación.
  4. Percibir los cambios como positivos en vez de amenazantes.
  5. Dejar que la vida fluya sin tener que controlar todo lo que ocurre a nuestro alrededor. 
  6. Ordenarnos con listas escritas.

Los pasatiempos no son pérdidas de tiempo. Estos brindan las pausas necesarias para recuperarnos.