Integrantes del pueblo yanomami, en una fotografía de archivo. EFE/Joédson Alves
Integrantes del pueblo yanomami, en una fotografía de archivo. EFE/Joédson Alves

Brasilia, 25 ene (EFE).- El Tribunal de Cuentas de Brasil anunció este miércoles que hará una auditoría para aclarar cómo fueron invertidos los recursos destinados por el Gobierno del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022) a la atención sanitaria de los pueblos indígenas.

La auditoría fue ordenada tras conocerse la emergencia sanitaria en la que se encuentran los indígenas yanomamis, que padecen numerosos casos de desnutrición aguda, una situación que también está siendo investigada por la Policía Federal, pues pudiera constituir el delito de «genocidio».

Al anunciar la apertura de la auditoría, el presidente del Tribunal de Cuentas, Bruno Dantas, afirmó que tan solo en 2021 el Gobierno de Bolsonaro afirmó haber destinado 1.430 millones de reales (unos 280 millones de dólares) a la salud indígena, unos recursos «importantes» que contrastan con la «vulnerabilidad» de los yanomamis.

Según el Ministerio de los Pueblos Indígenas, creado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, al menos 570 niños yanomamis fallecieron «por contaminación de mercurio, desnutrición y hambre» durante los últimos 4 años.

Este miércoles, la Policía Federal anunció la apertura de una investigación, a instancias del Ministerio de Justicia, para aclarar responsabilidades por la gravísima situación sanitaria de las aldeas yanomamis situadas en los estados de Amazonas y Roraima, fronterizos con Venezuela.

El territorio yanomami, la mayor reserva de Brasil, con cerca de 10 millones de hectáreas, está habitado por unos 27.000 indígenas que, según el nuevo Gobierno, han padecido en los últimos años una «falta de asistencia» y «abandono» en cuestiones de salud, y además han sido hostigados por mineros ilegales que operan en la Amazonía.

La denuncia cita «reiterados pedidos de ayuda» presentados desde 2019 al Gobierno por los indígenas, que habrían sido «ignorados» por las anteriores autoridades.

El propio Lula visitó la tierra yanomani el pasado sábado, tras lo cual fue declarada una situación de «emergencia sanitaria» de «importancia nacional» en esa región, a la que han sido enviados refuerzos del Ministerio de Salud y otros organismos estatales.

En un primer balance sobre esa operación, el Gobierno informó este martes de que más de un millar de indígenas, muchos con cuadros graves de desnutrición, ya han recibido «atención de emergencia».

Además del hambre y la degradación de los ríos de la región por el mercurio usado en la minería ilegal, también han sido detectados numerosos casos de malaria y otras enfermedades.

En opinión del ministro de Justicia, Flávio Dino, si se comprueba la supuesta «omisión» del Gobierno, se podría estar frente a unos «fuertes indicios de un delito de genocidio», que estaría dado por una actitud «deliberada» que habría provocado esa situación.

Desde que asumió el poder, en enero de 2019, Bolsonaro impulsó políticas que incentivaron la minería, incluso ilegal, en toda la región amazónica y, de acuerdo a organismos de derechos humanos, desmanteló la estructura pública volcada a garantizar los derechos de los pueblos indígenas.

El expresidente viajó hacia Estados Unidos el 30 de diciembre pasado, dos días antes de la investidura de Lula, y hasta ahora no ha aclarado cuándo pretende regresar a Brasil.

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