Por Shirley Velásquez.- Cuando una festividad reúne a la familia, los latinos están ahí para celebrarlo. Las fiestas de Navidad no son una excepción. No sólo es el tiempo sagrado para celebrar a El Niño Divino, sino que también es una oportunidad para vestirse, comer buena comida, cantar las novenas, perdonar las rencillas pasadas​​, comprar buenos regalos y, sí, bailar hasta el amanecer. Y no se trata sólo de celebrar con la familia.

Somos conocidos por invitar a amigos, compañeros de trabajo y conocidos que no tenían un mejor lugar a dónde ir. Aunque las tradiciones familiares pueden variar de un país a otro o de un estado a otro, el hilo conductor es un espíritu festivo. He aquí tres latinas que comparten sus tradiciones navideñas favoritas.

“No se trata de regalos, se trata de tener la casa llena de parientes.” – Ivette Manners

Nuestra prioridad principal es pasar todos juntos el día de Navidad. Todo el mundo llega temprano y abrimos pequeños regalos juntos. Tocamos música todo el día, contamos historias — a los cubanos nos encanta contar historias y comer — de hecho, pastamos durante todo el día, hasta que mi mamá prepara una gran cena. Mi mamá hace Pernil, que es nuestra versión del pavo americano y lo que tenemos para cada celebración, incluyendo cumpleaños y Pascua. Después de la cena, hacemos las rondas a los hogares vecinos para desearnos unos a otros una Feliz Navidad. Es una tradición familiar que mis padres trajeron de Cuba, donde nacieron, pero la seguimos hoy.

“Me aseguro de que conservemos las viejas recetas y los antiguos rituales funcionando.” – Robyn Moreno

Mi marido sueco y yo empezamos nuestra propia “nueva/híbrida” tradición familiar donde albergamos una Glögg y una fiesta navideña de tamales. Para celebrar su lado sueco, hacemos vino caliente con especias y galletas de jengibre. Y en honor a mi origen mexicano-americano, servimos tamales salados. Hemos descubierto que los alimentos realmente combinan muy bien. Es una gran manera de honrar y mezclar nuestra herencia, ¡especialmente para nuestra nueva hija “suexicana”! También hago luminarias cada año y las coloco en la entrada de la casa. Es una hermosa tradición navideña que me recuerda que crecí en el suroeste.

Para mí, las festividades tienen más que ver con la familia que con regalos. Pasar el tiempo con la familia cocinando, descansando, riéndonos y bailando siempre trae la sensación de estar en casa. Recuerdo vívidamente que andaba corriendo por ahí con mis primos, el olor de la cocina de mi abuela haciendo champurrado y riéndose de mi papá mal disfrazado de Santa Claus, y no tanto los regalos que he recibido.

“Hago que haya un motivo para servir a los menos afortunados en Navidad.” – Marlene Robles

Cuando era niña, en Colombia, en la década de 1960, nadie compraba regalos caros para la Navidad. Todo lo que los niños recibían eran dulces, y eso era suficiente para nosotros. La tía que me crió, nos enseñó a sus siete hijos y a mí, a pensar en los demás durante la Navidad. ¿Que había un vecino que no tenía suficiente dinero para el pavo asado? ¿Que había alguien enfermo que necesitaba compañía? Ella me enseñó a ver la abundancia en nuestras vidas y lo afortunados que éramos por tenernos unos a otros.

Hoy en día me ofrezco como voluntaria en mi iglesia local en Navidad, y hago visitas a los ancianos y a quienes no pueden salir de su casa, y que de otro modo estarían solos durante las fiestas. Con toda la alegría y la paz que me dan, me lleno más del espíritu de la Navidad con ellos que con cualquier otra cosa.

Las festividades son un tiempo especial para estar con la familia y los necesitados, y las ricas tradiciones familiares que estas tres mujeres siguen año tras año, reflejan su espíritu festivo y su herencia de un modo maravillosamente alegre.

Shirley Velásquez es editora y escritora de ELLE magazine. Ha contribuido con Woman’s Day, Glamour, InStyle, Latina, The New York Sun, y Border-line Personalities, una antología de ensayos de escritoras Latinas.