Desde el momento en que se compra una vivienda, sus nuevos dueños comienzan a ver formas de transformarla en la casa de sus sueños. Una vez que abren la puerta por primera vez, entran a una casa vacía y tienen ante sí un lienzo en blanco que pueden mejorar a su gusto.

Pero antes de entrar a la nueva casa, es probable que el exterior de la misma haya inspirado también mejoras como cambiar el recubrimiento exterior. Muchos dueños recién estrenados quieren cambiar la apariencia con revestimiento exterior, pero no están seguros de la mejor opción. La siguiente guía de revestimiento contribuirá a facilitar el proceso a los dueños indecisos:

Aluminio

Durable y asequible, es más fácil de mantener que la madera, aunque muchos prefieren la madera debido al atractivo estético. Con frecuencia, muchos tienen que decidir entre aluminio y madera, y a la hora de tomar la decisión pudieran predominar las preocupaciones por el medioambiente. Muchos consideran que el revestimiento de aluminio es la opción más favorable, mientras algunos creen que el de vinil es perjudicial para el medioambiente e incluso pudiera afectar la salud humana. Generalmente, el revestimiento de aluminio es resistente al viento, y atrae por su estatus de opción de revestimiento con escaso mantenimiento.

Vinilo

Este recubrimiento es una opción popular entre los que no quieren arruinarse al cambiar la apariencia exterior de sus casas. Es una de las más asequibles, y atrae su durabilidad y reputación como una opción de poco mantenimiento. El vinil integrado atrae por su encanto estético. En general es resistente al viento y no es propenso a pudrirse, arañarse o abombarse. Además, no atrae insectos y no es susceptible al moho o a los hongos. Sin embargo, algunas variedades no soportan el frío intenso.

Estuco

El revestimiento de estuco es preferible debido a su consistencia original que permite elegir un diseño y color único. Producto fabricado con cemento, caliza, arena y agua, es fácil de mantener y duradero.

Madera

Puede durar décadas, y agrada por su apariencia antigua. Sin embargo, quienes no desean pasar por la preocupación por el exterior de su casa pudieran considerar otras opciones, pues este tipo de recubrimiento puede ser difícil de mantener. La madera se expande o contrae según la temporada, volviéndose propensa a rajaduras o a partirse, y en climas especialmente húmedos puede fomentar el moho. Exige generalmente nuevas aplicaciones de aislante o pintura cada pocos años, y este tipo de mantenimiento es necesario durante toda la vida del recubrimiento pero también reduce el riesgo de termitas o moho.