Vista de la entrada del edificio de la empresa Eletrobras, en Río de Janeiro (Brasil), en una fotografía de archivo. EFE/André Coelho

Río de Janeiro, 29 sep (EFE).- El presidente de Eletrobras, Wilson Ferreira Júnior, dijo este jueves que no cree que la más grande compañía eléctrica de Latinoamérica vuelva al control público si el exmandatario Luis Inácio Lula da Silva gana las elecciones presidenciales de este domingo en Brasil.

Lula, que fue un fuerte crítico de la privatización de Eletrobras, es el gran favorito para las elecciones del domingo con el 48 % de las intenciones de voto y una ventaja de 14 puntos porcentuales sobre al actual mandatario, el ultraderechista Jair Bolsonaro, que puede obtener el 34 % de los sufragios, según los últimos sondeos.

El alto costo que puede traer para el Gobierno la recompra de las acciones de Eletrobras es uno de los principales factores para que eso no ocurriera, según Ferreira.

“No creo que haya ningún cambio”, dijo en una rueda de prensa tras resumir el comando de la compañía.

“El Gobierno tiene una participación relevante en la empresa y creo que es más interesante tener una participación en una empresa que invierte en Brasil”, agregó.

Esto, porque en caso de que el nuevo Gobierno, sea cual fuera el ganador, quiera asumir de nuevo el control de Eletrobras, el Estado tendría que pagar casi tres veces el costo que fue negociado en la bolsa en la venta.

La privatización de Eletrobras se arrastraba desde hacía seis años y concluyó a comienzos de junio cuando el Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU), órgano fiscalizador del Estado y vinculado al Congreso, dio el aval definitivo para su venta.

Con la venta de parte de las acciones de la gigante eléctrica, por las que el Estado recaudó 33.700 millones de reales (alrededor de unos 6.358 millones de dólares al cambio actual), la participación pública en la compañía cayó desde un 70 % hasta cerca del 30 %.

La privatización de Eletrobras fue la primera de una estatal importante en la gestión del presidente Jair Bolsonaro y aunque el control pasó a manos privadas, el proceso le garantiza al Estado una “acción dorada”, que le reserva poder de veto en decisiones estratégicas de la compañía.

Eletrobras es responsable por un tercio de la generación en Brasil, posee cerca de la mitad de las líneas de transmisión del país, con una extensión sumada de más de 70.000 kilómetros de tendidos eléctricos y una capacidad instalada de generación de unos 50.000 megavatios (MW).

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