Un peatón pasa por una pantalla que muestra información de cierre del promedio de acciones Nikkei en Tokio . EFE/KIMIMASA MAYAMA
Un peatón pasa por una pantalla que muestra información de cierre del promedio de acciones Nikkei en Tokio . EFE/KIMIMASA MAYAMA

Tokio, 4 oct (EFE).- El yen rebasó este martes brevemente la barrera de las 150 unidades por dólar en el mercado de divisas por primera vez desde octubre de 2022, mientras que el Ejecutivo nipón se abstuvo a hacer ningún comentario sobre una posible intervención.

"Nos abstenemos de hacer ningún comentario", dijo hoy a los medios el viceministro japonés de Finanzas, Masato Kanda, principal responsable en cuestiones de divisas, después de que el yen rebasara la barrera psicológica de las 150 unidades y experimentara después una brusca subida, desatando especulaciones sobre una intervención.

Durante la primera hora de las negociaciones en la Bolsa de Tokio, el yen se movía entre las 148,95 y las 149,23 unidades por dólar, una apreciación pronunciada en pocas horas que sugieren que las autoridades monetarias japonesas podrían haber llevado a cabo una intervención de compra de yenes para estabilizar su caída.

Aunque no quiso hacer comentario al respecto, Kanda señaló, sin embargo, que el Ejecutivo japonés "sigue firmemente comprometido a responder adecuadamente a las fluctuaciones excesivas del tipo de cambio sin excluir ningún medio disponible".

En la misma línea, el ministro japonés de Finanzas, Shunichi Suzuki, dijo en una comparecencia separada que no va a comentar si ha habido intervención, pero aseguró: "cuando haya movimientos excesivos, tomaremos las medidas adecuadas sin descartar ninguna alternativa", en busca de "estabilidad" en el mercado de divisas.

Esta nueva depreciación del yen, que viene registrando desde el año un progresivo abaratamiento que ha generado preocupación en el país y llevado a varias intervenciones monetarias previas, se produjo tras la publicación de unos datos de oferta de empleo en Estados Unidos mejores de lo esperado y que llevaron a un incremento en la venta de la divisa nipona.

Esta caída se viene asociando con la divergencia creciente entre las subidas de tipos de interés que se aplican en Estados Unidos y las políticas monetarias del Banco de Japón (BoJ), partidario de mantener medidas de estímulo que incluyen tasas ultrabajas.

En septiembre de 2022, el Gobierno japonés llevó a cabo la primera intervención sobre la divisa desde 2011, dirigida a sostener el valor de la moneda nacional y la primera que involucró compra de yenes desde 1998.

Un yen débil beneficia a la facturación en el extranjero de las empresas japonesas, que ven infladas sus remesas al repatriarlas y mejora la competitividad de sus productos, pero también repercute negativamente en las cuentas nacionales al encarecer las importaciones en un país altamente dependiente de ellas.

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