Selma.- Una mujer mexicana en Selma, un pequeño pueblo ubicado en el condado de Johnston, hace un dramático llamado luego que su esposo muriera a mediados del mes de julio.

María Elena Ventura Ortiz, de 39 años, y sus hijos Gael de 9 años y Tabita, de 13, están a punto de ser desalojados debido a que no tienen dinero para pagar los cinco meses de renta e incluso para algo tanto necesario como comprar alimentos y ropa.

“No tenemos dinero y temo por la seguridad de mis hijos”, manifestó esta mujer oriunda de Veracruz en conversación con Qué Pasa. “Ya no aguanto”.

De acuerdo con la mujer, el dueño de la casa que habita le dio una orden verbal de abandonar la propiedad en el plazo de una semana.

El intento de desalojo habría sido irregular. En Carolina del Norte, estos procesos deben realizarse a través de la corte y con la aprobación de un juez.

13 años remando contra marea

Las piedras en el camino que María ha estado sorteando con dificultad empezó hace 13 años. Su esposo Maurilio Magaña, de 54 años, perdió el empleo cuando la diabetes comenzó a hacer estragos con su salud, a tal punto que le tuvieron que apuntar los pies. 

Para mala suerte, le detectaron cáncer de colon y para María el mundo seguía cuesta abajo. Hace 4 meses dejó de trabajar para dedicarse enteramente a cuidar a su esposo, pero nada pudo hacer pese a los denodados esfuerzos.

A las 9 de la mañana del 16 de julio, el corazón de Maurilio dejó de latir y el de ella estuvo cerca de detenerse. La muerte de su pareja le causó problemas cardíacos que no puede atender con un médico. No por falta de ganas, sino por falta de dinero. 

“Temo por la vida de mis hijos”

María se siente sola y ha entrado en un estado de depresión que maquilla con una sonrisa cuando está al frente de sus hijos. Pero ya no aguanta más y la preocupación es mayor debido a las deudas acumuladas por tratar de salvar la vida de su marido.

“Hace 4 meses que dejé de trabajar. Estoy triste y tengo miedo de que nos echen de la casa. Debemos 3500 dólares de la renta y debo pagar las deudas que generó la repatriación de mi esposo a su tierra natal, en Tuxtepec, México, donde fue enterrado según su último deseo”, manifiesta esta aguerrida mujer que desea volver a vender tamales u otros potajes que en algún momento fue la única forma de mantener a flote el barco familiar.

“Estamos luchando solos, pero necesito que me ayuden. No por mí, sino por el futuro de mis hijos”, implora.

Para poder ayudar a María lo puede hacer llamándola al 870-820-5493 o donándole dinero a través del zelle: 8708205493

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