Lumberton, NC.- Una bebé de cinco meses, quien junto a su madre formó parte de la caravana de migrantes que busca cruzar la frontera,  fue hospitalizada en un centro médico de Lumberton en Carolina del Norte tras enfermar de neumonía luego de pasar cinco días en una celda de detención de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) que muchos inmigrantes llaman la “hielera” por las extremas bajas temperaturas del lugar.

“Yo le hecho la culpa a los de Inmigración fronteriza porque por ellos mi hija se enfermó y les hecho la culpa por todo lo que le pudiera pasar porque si la hubieran atendido a mi niña cuando se los pedí nada de esto estuviera pasando”, indicó a Qué Pasa A. Portillo.

Portillo, contó que su peregrinaje comenzó a pie el 19 de octubre de este año tras huir del departamento Cortés en Honduras debido a la amenaza de muerte y violencia doméstica de parte del padre de su hija, que en ese entonces tenía tres meses de nacida.

Cuatro días después de salir de Honduras, se unió a la caravana migrante en Chiapas. Tras semanas de caminata llegó junto con el numeroso grupo hasta Ciudad de México y luego se dirigió hasta Tijuana. Durante todo este trayecto su bebé había presentado signos de resfriado.

“En ciudad de México le dieron medicamentos y la niña se recuperó de la tos que tenía. Cuando estábamos en Tijuana nos dijeron que debíamos desalojar el albergue. Algunos se fueron y otros nos quedamos en Baja California. En ese lugar le termino de dar los antibióticos”.

Portillo sostiene que ante la escapes de alimentos y asistencia médica decidió cruzar la frontera el 12 de diciembre y pedir asilo.

“Estuvimos un mes prácticamente allá (Tijuana). Se escaseaba la comida y tomo la decisión de cruzar porque no tenía más opciones.  Crucé el muro para pedir ayuda más sin embargo, me llevaron a una hielera”.

La madre de 23 años contó a Qué Pasa que la salud de su bebé comenzó a deteriorarse mientras estaba en una celda en San Ysidro, California donde pasó dos días. Luego ella y su hija fueron trasladadas a San Diego donde permanecieron tres días más en la “hielera”.

“Son cuartos donde a veces caben una persona, en otros 30 ó 40. Ponen la temperatura muy baja, bajo cero. Nos daban de comer una vez al día”, contó Portillo al narrar las condiciones en las que vivieron durante cinco días.

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La bebé no recibió atención

Pese a sus peticiones de asistencia, Portillo indicó que no su hija no recibió tratamiento médico del CPB.

“Les dije que se empezaba a sentir mal y me dijeron que todos vienen igual con gripe y tos y le dije que lo que tenía la niña no era normal porque le escuchaba muy feo su pechito, narró la madre hondureña. “Me dijeron que nadie me había invitado a Estado Unidos y que yo era una invasora y no tenía que estar en ese país… nos maltrataban e insultaban”.
 
Portillo y su pequeña hija fueron liberadas y enviadas a un iglesia en San Diego que actualmente opera como un refugio para migrantes.
 
El 17 de diciembre, la madre y su bebé volaron a Lumberton, Carolina del Norte donde tiene familiares.

Al día siguiente la salud de la bebé empeoró. 

“Comenzó a vomitar y pensé que había sido el avión y que se sentía mareada, pero comenzó a hervir en calentura”.

La menor fue ingresada de emergencia en Southeastern Regional Medical Center de Lumberton donde dejó de respirar. En ese momento, los médicos le dijeron que su hija podía morir en las próximas horas.

“La tuvieron cinco horas en emergencia y la niña dejó de respirar  en cuestión de minutos. Ahora no puede respirar sin el oxigeno”, señaló. “La bebé tiene neumonía y tenía una bacteria en su estómago”.

“Yo le hecho la culpa a los inmigración fronteriza… si ellos hubieran atendido cuando se los pedí nada de esto estuviera pasando más sin embargo, solo se dedicaron a estarme insultando, humillando 
porque eso si lo hicieron. Nos dijeron que éramos una pinches viejas que estábamos invadiendo Estados Unidos”

Una caja de hielo
En su informe In the Freezer, publicado en febrero de 2018, Human Rights Watch detalla las condiciones que viven los inmigrantes que son detenidos en la frontera al ser colocados en celdas extremadamente frías

“Las mujeres y los niños detenidos a lo largo de la frontera generalmente pasan de una a tres noches, y en ocasiones más, en las celdas de la CBP, donde duermen en el suelo, a menudo con solo una manta Mylar, similar a las envolturas de papel de aluminio utilizadas por los corredores de maratón, para protegerse del frío Los agentes fronterizos a veces requieren que (los inmigrantes)se quiten y desechen los suéteres u otras capas de ropa, supuestamente por razones de seguridad, antes de que ingresen a las celdas de detención”, indica el reporte.

El reporte indica además que Human Rights Watch no pudo determinar la temperatura precisa en ninguna de las instalaciones de detención, “pero las mujeres y los niños detenidos en las celdas de detención de CBP y otras instalaciones de detención de inmigrantes informan constantemente que las temperaturas en las celdas de retención son incómodamente frías”.

Por su parte, los funcionarios de CBP públicamente han negado que estas celdas de retención tengan bajas temperaturas.