Raleigh.- Desde que las personas mayores de 65 años fueron elegibles para ser vacunadas contra el COVID-19 en Carolina del Norte, la oficina del gobernador y el Departamento de Salud y Servicios Humanos (NCDHHS) han expresado la preocupación por el bajo porcentaje de latinos que se han puesto la primera dosis, alegando que existe disparidad en el acceso a las vacunas. ¿Pero cuántos hispanos de ese grupo hay en el estado? y ¿Es posible hablar de disparidad en estos momentos?

La secretaria del NCDHHS, Mandy Cohen, ha dicho en varias ocasiones que el estado “tiene mucho trabajo por hacer” para lograr la equidad en la distribución de vacunas entre la población latina y negra.

“No vemos que estamos vacunando a nuestra comunidad afroamericana, nuestra comunidad hispana, nuestra comunidad nativa americana al mismo ritmo que estamos vacunando a nuestra comunidad blanca, y eso significa que tenemos trabajo por hacer”, dijo Cohen, durante una conversación con el reverendo William Barber a inicios de febrero.

Frente a esta preocupación, las organizaciones locales, iglesias y hospitales han empezado a realizar una serie de jornadas de vacunación dirigidas directamente a latinos.

En las últimas semanas se han llevado a cabo en Durham, Garner, Raleigh y Greenville eventos donde unos 400 hispanos, en su mayoría mayores de  65 años recibieron la primera dosis, según indicaron a Qué Pasa. Otros inmunizados en esas mismas jornadas han sido el personal que labora en el sector salud y “cuidadores”. Condados, como Forsyth, planean realizar eventos similares en los próximos días.

¿Disparidad?

Pese a estos esfuerzos, hasta el momento el 2.43 % de los latinos que conforman los grupos 1 y 2 de la Fase 1 del plan de vacunación han recibido la primera dosis. Una situación que a simple vista podría entrever cierta disparidad, considerando que la comunidad latina representa casi el 10% del total de la población de Carolina del Norte. No obstante, al analizar los datos de la cantidad de hispanos mayores de 65 y aquellos que trabajan en el sector de la salud y que viven en el estado, esta disparidad por ahora sería relativa.

Un documento de la División de Servicios para Adultos y Ancianos del NCDHHS (https://bit.ly/3dDam6m) indica que hasta el 2018 había 30,448 latinos mayores de 65 años, que representaban el 1.42% del total de la población. Los datos del NCDHHS se basaron en las estimaciones del American Community Survey, NC Office of State Budget and Management y el NC State Center for Health Statistics.

Datos compartidos a Qué Pasa por el Fondo Educativo (NALEO) indican que para el 2019 la población latina mayor de 65 años era de 37,445, casi siete mil latinos más que el año anterior. A nivel porcentual representaban el 2.14% de la población del estado.

Si se compara este porcentaje con la cantidad de latinos vacunados hasta el momento (2.47%), la diferencia es de 0.33 puntos porcentuales.

Donde aún si se ve claramente la disparidad es en los casos de contagio de COVID-19. Hasta el 20 de febrero, el 21% de los diagnósticos positivos correspondía a personas de la comunidad latina, la cual representa cerca del 10% del total de personas en Carolina del Norte.

En un informe del 18 de este mes, la Fundación Kaiser (https://bit.ly/3aDK4yW) analiza la estadística disponible en 34 estados, entre ellos Carolina del Norte, sobre la población vacunada por raza/etnia e indica que aunque “en conjunto, estos datos generan preocupaciones sobre las disparidades en la vacunación”, las cifras también “están sujetas a brechas, limitaciones e inconsistencias” que limitan la capacidad de “sacar conclusiones sólidas”.

«Los datos aún son tempranos y las vacunas aún no están ampliamente disponibles para el público en muchas áreas. Además, algunos estados tienen una alta proporción de datos de vacunación con raza/etnia desconocida y/o que informan ‘otras o múltiples razas”, sostiene el documento. “Los datos estandarizados completos en todos los estados serán vitales para monitorear y garantizar el acceso equitativo y la aceptación de la vacuna”.

En esa misma línea, los socios comunitarios de Cabarrus Health Alliance dijeron que la mayoría de las personas de la comunidad latina en ese condado no tienen más de 65 años, por lo que aún no son elegibles para recibir vacunas, según indicó la directora de salud comunitaria de Cabarrus, Marcella Beam.

“Anticipamos tener una mayor oportunidad para la administración de vacunas cuando lleguemos (al próximo grupo elegible), pero tenemos que comenzar la educación y la participación ahora”, dijo Beam al News and Observer.

Cifras que hablan
Al analizar los datos por condados, la diferencia entre la cantidad de latinos que han recibido la primera dosis hasta ahora y el número de personas mayores de 65 años, personal médico y trabajadores de salud, sería menor de lo que pudiera aparentar a primera vista.

Es el caso, por ejemplo, de Wake, donde los hispanos son el 10% del total de la población. Hasta el 21 de febrero, se habían inoculado 4,498 latinos, una cifra que representa el 3.47 por ciento del total de 129,617 personas vacunadas en el condado. Sin embargo, en Wake la población latina mayor de 65 años estaría cerca del 3 por ciento, según el informe del NCDHHS de 2018.  

Algo similar sucede en Mecklenburg. En este condado, cuya población hispana es del 14 por ciento, ya se han vacunado 4,354 personas de la comunidad, una cifra que representa el 4.57 por ciento de las casi 95,300 personas que, hasta el 21 de febrero, habían recibido la primera dosis de la vacuna contra el COVID-19. Aquí, el porcentaje de latinos vacunados (4.57%) ya habría superado a los hispanos mayores de 65 años del condado que, en 2018, sumaban alrededor de 4,600 personas (4.1%).

En Durham, uno de los condados con más representación latina (13.5%), hasta el 21 de febrero había 3.84% latinos vacunados. De acuerdo con los el Servicios para Adultos y Ancianos del NCDHHS, los hispanos mayores de 65 años representan un 2.6. Un dato que corrobora el Hospital de Duke.

“Nuestros datos indican que los latinos constituyen el 2.6% de la población total de personas mayores de 65 años en el condado de Durham. Según nuestros datos de la semana del 11 y 22 de febrero, casi el 2% de las vacunas contra COVID-19 que administramos fueron a personas que se identifican como latino/ hispano”, indicó el hospital mediante un correo electrónico a Qué Pasa.  

 “La distribución equitativa de las vacunas es una prioridad para Duke Health, y estamos trabajando para que nuestra distribución de la vacuna refleje la diversidad del condado”.

 Los casos de Mecklenburg y Durham también se repiten en otros 46 condados repartidos por todo el estado, donde el porcentaje de hispanos vacunados ya supera la estimación de las personas mayores de 65 años que residían en 2018. Buncombe, Burke, Cabarrus, Chatham, Duplin, Forsyth, Henderson, Lee, Orange, Randolph o Union son algunos ejemplos.

Asimismo, hay varios condados, como Craven, Dare, Guilford, Harnett o McDowell donde, de momento, la cantidad de hispanos vacunados es similar al porcentaje de personas que, en 2018, tenían más de 65 años.
Casi tres meses después de que se iniciara el plan de vacunación en Carolina del Norte, aún hay ocho condados que no registran cifras por etnicidad: Bertie, Clay, Camden, Gates, Graham, Hyde, Perquimans y Tyrrell.

El mayor reto
A partir del 24 de febrero, los trabajadores de escuelas y guarderías formarán un nuevo grupo elegible para recibir la vacuna contra el COVID-19. Un grupo donde la presencia de la comunidad latina es todavía baja.
El mayor reto y donde los esfuerzos deberán estar afinados será cuando las personas que laboran en el campo, fábricas, procesadoras de carnes y avícolas sean las próximas en la lista. Esto ocurriría, según planea el NCDHHS, a partir del 10 de marzo.

Los trabajadores agrícolas han sido una de la poblaciones más afectadas por el COVID-19 y a día de hoy, tras casi un año de pandemia, diversas organizaciones siguen luchando para que el estado brinde, a este colectivo, las protecciones necesarias.

¿Cómo lograr hacer más accesible la vacuna para esos trabajadores esenciales? ¿Se realizarán con los empleadores de fábricas y polleras? ¿Cómo motivar a esa población para que se vacune? ¿Qué documentos se solicitarán para verificar (en caso de que se chequee) que se trata de personas que corresponden al grupo elegible?

“Para la respuesta inmediata a la crisis, es importante que el gobierno – local y estatal – y sus socios se den cuenta de que cualquier acción con respecto a la comunidad latina debe ser colaborativa. Como se vio en los esfuerzos de pruebas anteriores, los funcionarios deben continuar trabajando con las organizaciones comunitarias para facilitar una distribución de vacunas exitosa y equitativa”, dijo en un comunicado Alex Urban de AMEXCAN.

Como ha señalado la Fundación Kaiser, “la prevención de las disparidades raciales en la adopción de las vacunas contra el COVID-19 será importante para ayudar a mitigar los impactos desproporcionados del virus en las personas de color y evitar que se amplíen las disparidades raciales de salud en el futuro”.

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