Raleigh.- “Tengo cáncer en el pulmón derecho y metástasis en la espalda. Como no tengo muchas opciones, mi idea es volver a mi país para pasar los últimos meses con mi familia, con mis hijas y mis tres nietos”.

Con esas palabras, a mediados de mayo, el uruguayo Julio López pedía ayuda a la comunidad para cumplir su último deseo tras ser diagnósticado de un cáncer terminal. Y lo pudo cumplir.

Partió del aeropuerto de Raleigh-Durham hacia Montevideo el 4 de junio gracias a la solidaridad de la gente que donó dinero para su viaje. Allá se reunió con sus dos hijas, su hijo y conoció a sus tres nietos, antes de que una pulmonía fulminante acabara con su vida el viernes 10 de julio, a los 56 años.
Sus amigos en el Triángulo lamentaron su muerte pero se sintieron consolados al saber que López pudo cumplir su deseo de reunirse con su familia en su país antes de su fallecimiento.

“Cuando viajó yo lo fui a despedir. Estaba contento de volver a estar con su familia”, contó Álvaro Piedad,  quien conocía a López desde hace 12 años. “Le dije que lo iba a ir a visitar porque yo siempre voy para Uruguay, pero no se pudo”.

Piedad dijo que López, al que cariñosamente todos lo llamaban Yeyo, recibió ayuda de mucha gente para poder regresar a su país.

“Lo ayudaron de Orlando, de Atlanta, de Carolina del Sur, de New Jersey y gente de aquí. Logró juntar una buena plata, más de $8,000”, dijo Piedad.

Claudio Hortoneda, también uruguayo y amigo de López, dijo que los amigos también hicieron uan venta de garaje en la que lograron reunir $850.
“No sé cuánto fue en total lo que se reunió pero lo ayudaron de todos lados”, dijo Hortoneda que conoció a López hace 10 años.

“Era una persona que siempre andaba alegre, siempre haciendo chistes. Era un muy buen amigo”, añadió Hortoneda, quien no pudo ir a despedir a López porque estaba trabajando cuando él viajó.
Piedad también lo recordó de la misma manera.

“Era un tipo muy alegre bohemio, siempre decía chistes… era una persona que tenía un ánimo optimista”, dijo Piedad. “Siempre nos reuníamos para comer un asado y hablar de boxeo, que a él le gustaba mucho”.