Durham.- Más de cuatrocientas personas acudieron el pasado sábado a la cuarta presentación de  Luchadoras, un grupo de enmascaradas que intentan ayudar a organizaciones comunitarias combatiendo sobre un ring, al estilo de la lucha libre mexicana.

“Fue todo un éxito, vino mucha más gente de la que esperábamos”, comentó Jennifer Ferris, miembro de la organización, que logró reunir $1,600, dinero que será repartido en  partes iguales entre el NC Dream Team, un grupo que lucha por los derechos de los jóvenes indocumentados, y Poder Juvenil Campesino, organización que vela por los inmigrantes en los campos de cultivo del estado.

Así, el público asistente, en su mayoría estadounidense, pudo disfrutar de una jornada de lucha libre femenina, en un ambiente festivo en el que también hubo puestos de comida y bebidas tradicionales de México, a la par que colaboraba con dos organizaciones comunitarias.

En opinión de Lilly Mann, una de las asistentes, el hecho de que el dinero se destine a este tipo de organizaciones puede servir para atraer a personas que se solidarizan con la causa, aunque la mayoría del público acude por el espectáculo de lucha libre.

“Yo he venido ya a varias actuaciones y cada vez lo paso mejor”, comentó Mann, que lucía una camiseta de las Luchadoras. “Por supuesto, estoy de acuerdo con el trabajo de las dos organizaciones, pero también vengo porque lo paso bien, me gusta ver a dos mujeres en el ring porque en México solo compiten los hombres”.

En el evento, en cuya promoción colaboró Qué Pasa, se enfrentaron cinco parejas de luchadoras: Juicy Buns vs. The Scrambler, La Granada vs. Norwegian Nightmare, Seoul Crusher vs. Makara, Kid Vega vs. La Vengadora de Plata y La Guerrera vs. La Abandonada.

El ánimo no decayó en ningún momento y el público se mostró entregado durante toda la tarde, llegando incluso a ocupar el ring durante unos minutos en los que varios asistentes pelearon entre sí por llevarse una máscara de luchadora a su casa.

Los niños, entre los que hubo algunos hispanos, también tuvieron su momento de gloria y subieron al ring a mitad de espectáculo para aprender cómo luchan las profesionales y conocer a las heroínas y villanas enmascaradas.