Sanford.- La mañana del martes 5 de febrero las vidas de un grupo de familias inmigrantes quedó fraccionada. Un total de 27 personas, en su mayoría mujeres, fueron arrestadas en una redada de ICE en un fábrica de armas en Sanford. Un operativo que ha dejado a la comunidad hispana del condado Lee al centro de Carolina del Norte, con una profunda sensación de vulnerabilidad.

“Mi mamá está entre las detenida. No sabemos nada de ella. No nos ha llamado ni sabemos a qué cárcel se la llevaron”, dijo a Qué Pasa Noemi Reyes, quien asistió a una reu-nión comunitaria en la iglesia St Stephen un día después del arresto de su madre.

Durante el operativo ICE verificó la identidad de los trabajadores que cumplían el primer y último turno en dicha compañía. De acuerdo con Carissa Cutrell, vocera de Asuntos Públicos de ICE, la redada de ICE en la fábrica Bear Creek Arsenal fue el resultado de una investigación por el uso de papeles falsos y robo de identidad ejecutada por la oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI).

“Investigaciones de Seguridad Nacional de ICE detuvo a 25 personas por cargos penales y dos individuos por violaciones civiles de inmigración…Las detenciones se realizaron como parte de una investigación criminal en curso. Las personas que enfrentan cargos criminales serán acusados en el Distrito Medio de Carolina del Norte”, dijo Cutrell.

El HSI envió a Qué Pasa las acusaciones de diez de los 27 arrestados: Adelina Nolasco Chávez, Areceli Zuñiga Salazar, Yasmin Idalia Zetino, Yaneth Calderon Avila, Norma Isla Romero, Nora del Carmen González Muñoz, Angélica Jiménez Lechuga, Emma Pichardo Bustamante y Antonia Barrera Pineda, Roblero santos González y  Jorbelo Arellano Benitez.

Este medio pudo confirmar que cuatro mujeres fueron puesta en libertad del centro de detención del condado Alamance a donde fueron llevadas. Tres de ellas salieron de la cárcel el miércoles 6 y una el viernes 8 de feberero.

“De pronto nos sacaron a las tres de la celda y nos dijeron que podíamos irnos, que no teníamos cargo”, contó a Qué pasa una de las liberadas “Comenzamos a caminar recio y después corrimos sin parar hasta llegar a un McDonalds donde nos abrazamos y lloramos… no lo podíamos creer. Pedimos un teléfono prestado para llamar a nuestras familias”.

La mujer, madre de dos niños de 9 y un año, narró que después de ser detenida, fue llevada con un numeroso grupo a un “warehouse” del ejército localizado en Sanford. En el lugar, equipado con computadoras, cámara y aparatos para tomar huellas, fueron procesados y posteriormente enviados a la cárcel de Alamance.

Liberados durante la redada
Oneyda Argueta, dice que le agradece a Dios el milagro de haber sido liberada durante la redada a pesar de estar en la lista de investigación de HSI y tener una orden de deportación. “El oficial me dijo que me daba otra oportunidad para buscar un abogado y arreglar mi situación”, contó la inmigrante de origen hondureño quien teme que ICE pueda regresar por ella.

Algo similar ocurrió con otro trabajador, quien no quiso que su identidad fuera revelada. El fue dejado libre después de mostrar su pasaporte de México como documento de identidad.

“El supervisor nos llamó al comedor y no sospechamos nada. De repente salieron los de ICE y nos dio chance a nada”, dijo este padre de cuatro hijos ciudadanos. “Yo trabajaba con mi nombre verdadero… pensé que me iban a llevar pero  presenté mi pasaporte y me dejaron ir. Entre ellos (los de ICE) estaban indecisos si llevarnos a todos”.

“Nuestro patrón les dijo: ya tienes por los que viniste… déjame a estos”. Otro de los trabajadores con los que conversó Qué Pasa fue dejado libre pese a que había sido deportado en el 2007.

“Me preguntó tienes problemas con migración y le dije que sí y que cuando eso pasó mis tres hijos sufrieron mucho y no quería que ellos pasaran de nuevo lo mismo”, contó.

“Me preguntó si había trabajado con otro nombre y dije que no. Pusieron mis huellas donde apareció mi deportación en 2007. Me dijo: has dicho la verdad, puedes irte, te salvó tu sinceridad”.
 
Miedo 
La redada dejó una sensación de miedo entre la comunidad inmigrante que el mismo día de las detenciones  decidieron no ir a trabajar a negocios como restaurantes y tiendas, algunas de las cuales se vieron obligadas a cerrar sus puertas. “Estamos con miedo. Tenemos que estar preparados, por eso vine hoy a la iglesia para enterarme qué debo hacer si ICE va a mi casa”, dijo Sonia Molina, residente de Sanford desde hace quince años.