$CoMmEntÛ6 Credit: Qué pasa

Durham.- Si de niño alguien le hubiera preguntado a Cornelio Campos si pensaba convertirse en un artista premiado, seguramente hubiera contestado que sí.

El ganador del North Carolina Arts Council Heritage Award 2023 abre las puertas de su casa para contar a Qué Pasa sobre el largo camino recorrido.

Qué Pasa

Desde la comodidad de su hogar, en Durham, Cornelio hace un viaje al pasado repasando aquellos momentos que lo han convertido en un referente cultural en Carolina del Norte.

El inicio del viaje

Las raíces del artista tienen origen en el municipio de Cherán, Michoacán, donde en tiempos prehispánicos se estableció la cultura Purépecha.

De su infancia, Cornelio recuerda el rechazo que llegó a sufrir en espacios como el transporte o la escuela por su origen indígena.

Qué pasa

Por ello, para protegerlo, su familia le pedía evitar el uso de la lengua que él entonces entendía y hablaba.

“Mi familia no quería que sufriera discriminación y me pedían evitar el uso de la lengua”, lamenta.

Pero desde entonces, su interés en la pintura estaba presente y no pasaba desapercibido entre sus familiares. Entre su familia se encontraban algunos miembros que vivían en California, tras la migración de su tatarabuelo a finales de 1800 y principios de 1900.

Fueron justo estos familiares en Estados Unidos, quienes descubrieron el talento artístico de Cornelio. Por ello decidieron invitarlo a pasar un tiempo con ellos y le ayudaban a conseguir trabajos en pintura con conocidos haciendo retratos.

Esto le permitió al artista un crecimiento que no esperaba luego de perder la oportunidad de terminar sus estudios.

La realidad de frente

Sin embargo, tras la insistencia de un primo para que se moviera a Carolina del Norte, se vio en la necesidad de empezar a trabajar. De esta forma, empezó primero en el cultivo de tabaco, pero con el tiempo tuvo que hacer jardinería.

Pero el verdadero trabajo vino con la construcción, ya que contaba con conocimientos desde México, donde aprendió de su padre.

Debido a la necesidad de ganar dinero, a principios de los años 90, tuvo que interrumpir su trabajo como artista para dedicarse de lleno al trabajo.

La consolidación de su trabajo

Tras la pausa que duró alrededor de 10 años, su crecimiento como artista fue impulsado en parte por su liderazgo al frente de un grupo de danza El Baile de los Viejitos, también de Michoacán. Las presentaciones de este grupo de danza en Carolina del Norte le permitieron un acercamiento con museos y otros centros culturales que más tarde le abrieron el camino a sus pinturas.

“Después de 12 años de estar con el grupo, los espacios artísticos me seguían buscando, pero ante la falta de danza, les ofrecí mi arte”, comenta Cornelio.

Pero el acercamiento con las artes no siempre figuró como su prioridad. Para el artista, lo que lo impulsó a conectar con la cultura mexicana fue su salida de México y su llegada a Estados Unidos.

“En México siempre estuve un poco alejado de lo que son las tradiciones, lo que ahora estoy inculcando”, destaca.

Cornelio recuerda cómo en Michoacán él se encontraba alejado de las fiestas tradicionales y otros eventos con referentes indígenas.

Qué pasa

Sin embargo, al llegar a Estados Unidos, empezó a sentir una nostalgia sobre todo lo que fue dejando en México, como la comida y la cultura en general. En su familia el instinto creativo está presente en varios de sus miembros como su hermano, quien se dedica a hacer tatuajes, con cierto reconocimiento en Estados Unidos y México.

Además, sus otros 8 hermanos también han demostrado interés en la pintura y la han practicado en menor escala.

Por ello, el logro del premio por parte del Art Council, representa el reconocimiento a toda una trayectoria de varios años no solo de Cornelio, sino también de las personas que lo han ayudado.

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