Raleigh.- Al menos 1.7 millones de personas que viven en la pobreza en Carolina del Norte están siendo afectadas por un recorte en el presuesto federal para el Programa de Asistencia de Nutrición Suplementaria (SNAP), mejor conocido como estampillas de comida.

El recorte, que empezó a regir el pasado viernes 1 de noviembre, se produjo debido al vencimiento de un aumento que el Congreso dio por cinco años mediante una ley aprobada en 2009 para ayudar a las familias a soportar la recesión económica.

Al vencerse el plazo de aquel incentivo económico, sin que el Congreso actual ni el presidente Barack Obama tomaran acción para evitarlo, 47 millones de personas que reciben beneficios a través del SNAP recibirán menos dinero para comprar alimentos a partir de este mes.

El recorte significará para Carolina del Norte $166 millones menos en el presupuesto del programa de estamplillas de comida para el año fiscal que culmina en septiembre de 2014.

En Wake, donde el programa federal brinda asistencia alimentaria a alrededor de 40,000 familias y 85,000 individuos cada mes, la reducción será en promedio de 5.4 por ciento, según informó Martha Olaya-Crowley, directora de la División de Servicios Sociales del Departamento de Servicios Humanos del condado. “El recorte será de $36 menos al mes para una familia de 4 personas”, dijo Crowley.

De acuerdo con el Departamento de Agricultura federal, los individuos beneficiarios del programa SNAP que recibían un máximo de $200 al mes ahora percibirán $189, mientras que las familias de cuatro miembros vieron reducida su mensualidad de $668 a $632.

El Centro de Justicia de Carolina del Norte cuestionó el recorte mediante un comunicado de prensa en el cual destaca que casi la mitad de los beneficiarios de las estampillas de comida en el estado son niños.

“De los que sentirán el aguijón de los recortes de SNAP en nuestro estado, se estima que 758,000 son niños, 285,000 son adultos mayores y personas con discapacidad, y más de 50,000 son veteranos”, informó el Centro de Justicia en el comunicado.

También destacó que Carolina del Norte tiene uno de los niveles más altos de inseguridad alimentaria del país, pues casi uno de cada 6 miembros de familia tienen dificultades para obtener alimentos.

Alexandra Forter Sirota, directora del Centro de Presupuesto e Impuestos del Centro de Justicia, destacó el importante rol que jugó el SNAP durante la recesión y cuestionó la decisión de la Casa de Representantes federal que recientemente aprobó otro recorte de $40 billones que prácticmwente eliminaría el programa.

“El Congreso no debería reducir aún más esta ya modesta asistencia a las familias en dificultades que tras los recortes de ahora tendrán menos capacidad para tener alimentos en su mesa”, dijo Sirota.