Durham.- La noche del 26 de septiembre, el día que la Antorcha Guadalupana llegó a la ciudad de Iguala, en el estado mexicano de Guerrero, la policía municipal reprimió violentamente una protesta estudiantil que terminó con la muerte de seis personas y la desaparición forzada de 43 estudiantes de la escuela rural de Ayotzinapa.

Aquella brutal represión policial, que ha puesto en jaque al gobierno mexicano, fue recordada la noche del pasado sábado 29 de noviembre en Durham cuando pasaron por la ciudad los corredores que traen a pie el fuego sagrado guadalupano, en su tradicional recorrido desde la ciudad de México hacia Nueva York.

“Nosotros no nos dimos cuenta de lo que había pasado hasta que días después vimos las noticias. Entonces empezamos a hacer la reflexión y decidimos dedicarle la carrera también a las familias de los estudiantes desaparecidos allá en México”, dijo César Chavira, uno de los corredores que estuvo en Iguala la noche de los disturbios, de paso hacia a Chilpancingo..

“Ese día nosotros estábamos en misa, después nos dijeron que había ocurrido una balacera, por eso nos quedamos ahí y ya no salimos hasta el día siguiente, a las 6 de la mañana, para seguir nuestro recorrido normal”, recordó.

Chavira, de 32 años y originario de Reynosa, Tamaulipas, es uno de los cinco corredores que partieron desde México y que aún siguen en la ruta de la Antorcha Guadalupana rumbo a Nueva York a donde llegará el 12 de diciembre tras un recorrido que busca unir a las familias separadas por la frontera.

El grupo lo completan Lucía Romero, Humberto Rochin, Sergio Vega y Dennis González, esta última una estudiante de administración que participa por primera vez y se siente identificada con la lucha de los estudiantes desaparecidos en Iguala.

“Aparte del mensaje para unir a los inmigrnes que están divididos por la frontera se agregó un mensaje de apoyo para las familias de Ayotzinapa y un aviso al gobierno mexicano para que se ponga las pilas porque nos faltan 43 estudiantes que siguen desaparecidos”, dijo González, de 19 años y residente en Nuevo Laredo, Tamaulipas.
“Como estudiante duele no poder expresarte libremente porque no sabes si vas a poder regresar a tu casa”, añadió la joven que dijo estar viviendo la mejor experiencia de su vida al llevar la Antorcha Guadalupana por primera vez.

En la Iglesia Inmaculada Concepción de Durham, donde fue recibida la caravana de fe, además del mensaje de apoyo a los estudiantes desaparecidos en Iguala, se dedicó la carrera a los cientos de niños inmigrantes centroamericanos que han cruzado la frontera huyendo de la violencia.

Hubo también una misa y danzas típicas mexicanas en honor de la Virgen de Guadalupe.

A su paso por Durham, los corredores mexicanos estuvieron acompañados por 107 personas, entre adultos y niños, que se sumaron a la carrera en ciudades del área de Piedmont Triad, como High Point, Greensboro, y Winston Salem.

Ellos entregaron la posta a unos 80 corredores del Triángulo que partieron el pasado domingo desde Durham con destino a Richmond, Virginia.

Fotos cortesía: Iván Sánchez