Apex, 2 marzo 2016.– La madrugada del domingo 21 de febrero, cuando el mexicano José Ramírez volvió a su casa luego de salir con unos amigos, encontró una escena aterradora: mensajes de odio racial pintados en toda la fachada de su casa y un cuchillo clavado en la pared junto a la puerta.

Los mensajes pintados con pintura negra son insultos en inglés que hacen alusión a la condición de inmigrante y el origen de Ramírez, como “maldito ilegal”, “maldito mexicano” y “espalda mojada”.

“Me espanté mucho”, dijo Ramírez, de 32 años, que vive  hace más de cinco años en un vecindario de casas moviles ubicado en Rodhes Road, en Apex.  “El 98 por ciento de esta comunidad es blanca, pero yo nunca había tenido ningún problema con los vecinos, de hecho tengo muchas amistades en este lugar”.

Ramírez dijo que llamó esa misma madrugada al 911 y agentes del alguacil del condado Wake llegaron al lugar para hacer el reporte respectivo.

“Ellos vinieron, se llevaron el cuchillo y unas pinturas que encontraron adelante de la casa”, contó Ramírez.

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El alguacil Donnie Harrison dijo el miércoles qué no podía afirmar si lo ocurrido en la casa de Ramírez fue un crimen de odio, vandalismo o una disputa doméstica debido a que el caso continúa bajo investigación.

Harrison indicó que hay una "persona de interés" que los investigadores están intentando ubicar pero que todavía no ha sido interrogada, por lo que no podía dar más información sobre el caso.

Ramírez sospecha de una mujer que el 30 de enero rompió una ventana y se metió a su casa, debido a un altercado familiar con una pareja a la que él le estaba rentando una habitación.

“Cuando yo le fui a pedir que arreglara mi ventana, me botó de su casa con insultos y me amenazó”, contó Ramírez, quien ha solicitado en la corte de Wake una orden de restricción en contra de la mujer y también reportó el incidente con el alguacil.

Sin embargo, Ramírez no descarta que el incidente tenga que ver con otras personas dado el sentimiento antiinmigrante que ha ido en aumento en los últimos meses en el estado debido al clima político electoral.

“Tengo mucho miedo porque tengo una hija de 9 años y ya no me siento seguro”, dijo Ramírez, quien comparte con su ex esposa la custodia de su niña, la cual pasa los fines de semana con él.

“Antes pensaba que este lugar era muy tranquilo como para estar con mi hija pero ahora me siento un poco intranquilo. También me siento discriminado, como que ya no encajara en esta comunidad”, añadió. 

José Ramírez muestra la marca que dejó el cuchillo que le encontró clavado en el frontis de su casa.