Raleigh.- Las tácticas usadas por algunos Departamentos de Policía de Carolina del Norte, como los de Raleigh, Charlotte-Mecklenburg y Asheville, para reprimir las protestas por los asesinatos de George Floyd en Minneapolis t Breonna Taylor en Kentucky, han desatado una fuerte presión para que se lleve a cabo significativas reformas en las instituciones policiales.

“Tenemos que quitarle los recursos a los policías e invertir esos fondos en servicios comunitarios”, indicó a Qué Pasa, Dawn Blagrove Directora Ejecutiva de Emancipate North Carolina, una organización que lucha contra el racismo estructural. “Necesitamos que la comunidad tenga el derechos y el poder de supervisar a los oficiales de policía”.

Blagrove, indicó que también que “deben haber consecuencias” para los policías que son testigos de algún tipo de abuso de parte de sus colegas y no denuncia o intervienen.  

“Necesitamos que la comunidad tenga el derecho de poder supervisar a los oficiales de policía. Queremos consecuencias para los oficiales que observan algún abuso”, señaló.

Las fuertes críticas al desempeño de la policía de Raleigh surgieron tras la noche del sábado 30 de mayo. La marcha pacífica que se desarrollaba ese día en el centro de la ciudad, se transformó en un caótico disturbio con actos vandálicos.
“La gran mayoría del tiempo que la gente estaba marchando estaba bien tranquila. No hubo actos de violencia ni vandalismo. No fue hasta que los policía de Raleigh llegaron con sus uniformes antidisturbios y ellos antagonizaron a los manifestantes. Fue después de eso que las cosas viraron y hubo algo de violencia”, explicó.

En Charlotte los enfrentamientos entre manifestantes y oficiales no han cesado y por ellos, grupos locales se ha pedido la renuncia del jefe del CMPD, Kerr Putney, y que se tomen drásticas medidas contra los oficiales involucrados.

Sin embargo, Blagrove distingue que ese mismo accionar no lo tuvieron las autoridades policiales de Durham. “La forma en que los policías de Raleigh y Charlotte respondieron o actuaron ante las protestas fue diferente a como la policía de Durham se manejó ante la misma situación, por eso se ve una gran diferencia en los resultados”.

Pedido de renuncia en Raleigh

Cientos de personas participaron el pasado jueves en una reunión virtual del Concejo de la Ciudad de Raleigh y muchos pidieron la renuncia de  la jefa de policía Cassandra Deck-Brown y de alcaldesa Mary-Ann Baldwin.

De acuerdo con el News and Observer, Deck-Brown, quiere que expertos independientes de la policía revisen la respuesta de su Departamento a las recientes protestas y vandalismo.

“(La) ciudad de Raleigh ha experimentado momentos sin precedentes con respecto a lo que comenzó como una manifestación pacífica y una marcha (30 de mayo) que de repente se trasladó a las personas que asaltaron el Centro de Seguridad Pública del Condado de Wake y el despliegue de gases lacrimógenos por otra agencia de aplicación de la ley”. Deck-Brown dijo en  un memorando que los líderes de Raleigh recibieron del administrador de la ciudad Ruffin Hall y Deck-Brown el lunes por la tarde.

Para Blagrove, que  s elogren los cambios que la comunidad afroamericana demanda desde hace muchos años con respecto a poner un alto al abuso policial, depende que exista un deseo político real de los concejos municipales, de los cuales dependen los Departamentos de Policía.

“Los concejos municipales tienen que decidirse y poner en moción para implementar esos cambios”.

Preocupación legal y constitucional

Los cuestionamientos sobre el comportamiento del uso de la fuerza de la policía también lo expresó la Unión Americana de Derechos de Carolina del Norte (ACLU_NC). La organización envió cartas a las ciudades de Raleigh, Asheville, Greensboro y Charlotte planteando preocupaciones legales y constitucionales.

Las cartas emitidas condenan la violencia de la policía de Charlotte, Raleigh y Asheville contra los manifestantes y advierten contra el uso adicional de gases lacrimógenos, explosiones repentinas, balas de goma y otras armas.

La ACLU también envió cartas a Raleigh, Asheville y Greensboro detallando las preocupaciones legales y constitucionales con los toques de queda implementados en esas ciudades, señalando que estos toques de queda amplios y prolongados violan la Primera Enmienda, así como el derecho al debido proceso e igual protección bajo la ley.

"Los toques de queda son una restricción excesiva para el discurso y el derecho de petición, e invitan a la aplicación arbitraria y discriminatoria contra las comunidades de color, en violación de las Constituciones de los Estados Unidos y Carolina del Norte", dijo Kristi Graunke, Directora Legal de la ACLU de Carolina del Norte.

CINCO DEMANDAS

1.- Se detenga inmediatamente cualquier plan para aumentar el presupuesto del departamento de policía y comience a desmilitarizar la fuerza policial disminuyendo significativamente su arsenal de armas y equipo antidisturbios.
2.- Establecer [o restablecer] una Junta de Supervisión Comunitaria para revisar e investigar las quejas contra la policía que tiene poder de citación y que puede emitir directivas vinculantes.
3.- Detener cualquier plan para agregar estaciones de policía en la mayoría de los vecindarios negros y marrones, y elimine los departamentos de policía que ya existen en esos vecindarios.
4.- Establecer una política que requiera que los agentes de policía intervengan si algún compañero está usando fuerza excesiva.
5.- Invertir en la salud y la seguridad de la comunidad, que incluye pero no se limita a: un salario digno para todos los trabajadores de la ciudad, el reemplazo de los oficiales de policía en las escuelas con trabajadores sociales y una mayor inversión en servicios de salud mental y apoyo al uso de sustancias.

 

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