Wilson.- Mientras sostenía una mano de su hijo Germán, la mexicana Gilberta Correa dijo con total convencimiento que Dios le concendió un milagro al permitir que sus dos niños, de 10 y 5 años, sigan con vida tras haber sido atropellados por un vehículo cuando cruzaban la carretera para abordar su autobús escolar.

“Fue un milagro. Dios escuchó mis oraciones y me devolvió a mis niños”, dijo Correa, quien fue testigo del accidente ocurrido el jueves 2 de octubre en el condado de Wilson.

De acuerdo con la Patrulla de Carreteras de Carolina del Norte, el accidente ocurrió poco antes de las 7 de la mañana en la carretera Rock Ridge Simms Road, en el pueblo de Simms, condado de Wilson.

Los niños, Germán Arroyo Correa, de 10 años y su hermana Arelí, de 5 años, cruzaban la vía para subir al autobús de la escuela primaria Rock Ridge que se encontraba detenido con sus luces de emergencia encendidas y la señal de “Pare” desplegada, cuando fueron golpeados por una camioneta SUV Ford Explorer 1997 que viajaba en sentido contrario, de acuerdo con el reporte policial.

“Yo lo ví venir desde lejos, pensé que se iba a detener pero no paró”, narró la madre de los niños que en ese momento se encontraba mirando la escena desde el automóvil de una amiga que le había llevado hasta el paradero del autobús ya que su auto no funcionaba.

Correa dijo que bajó desesperadamente a auxiliar a sus hijos mientras que el conductor que los atropelló siguió su camino.

“Cargué a mis dos niños y le pedí a Dios que por favor me los regresara”, contó Correa.

Los niños se recuperan

Los dos menores, milagrosamente, sobrevivieron al impacto y se recuperan en el Hospital de  Niños de la Universidad de Carolina del Norte (UNC) en Chapel Hill.

Germán Arroyo, padre de los menores, dijo a Qué Pasa que Arelí  sufrió una fractura en su pierna izquierda, mientras que Germán recibió un golpe en la cabeza y presenta fracturas en todo su lado izquierdo, incluyendo el hombro, las costillas, la pelvis  y la rodilla.

El niño estuvo en cuidados intensivos hasta el sábado 4 de octubre pero salió de su cuadro crítico y no mostraba secuelas cerebrales ya que reconoce a sus padres e incluso a sus compañeros y profesores de la escuela Rock Ridge que lo han visitado todos los días sin falta.

“Los médicos nos han dicho que no necesita operación pero de aquí tendrá que ir a rehabilitación en un hospital de Greenville”, contó el padre que agradeció el apoyo que ha recibido su familia.

“Estoy muy agradecido por toda la ayuda que hemos recibido. A los policías, los bomberos, los médicos, las enfermeras, la directora y los maestros de la la escuela y los medios de comunicación, a todos les quiero dar las gracias”, dijo Arroyo a Qué Pasa.

El Consulado de México también ha ofrecido asistencia a la familia ya que los padres de los menores son mexicanos.

La familia necesita dinero para cubrir los gastos médicos de los niños ya que el conductor que los atropelló no tenía seguro. Además requieren un vehículo tipo VAN para transportarlos pues ambos tendrán que usar sillas de ruedas durante algún tiempo.  

El chofer era buscando por ICE

El conductor que atropelló a los menores fue detenido el mismo día  del accidente por agentes del alguacil de Wilson e identificado como Marcos Santiago Bautista, de 27 años, originario de México.

El hombre, que había intentado esconder su vehículo cerca de la zona del accidente, tenía una orden de deportación pendiente por no presentarse a una audiencia judicial en Carolina del Sur, según reportó la Patrulla de Carreteras.

Bautista afronta cargos por choque y fuga, no detenerse en una parada de autobús escolar, manejar sin licencia de conducir y sin registro vehícular y mostrar una registración ficticia.

Su fianza fue elevada de $25,000 a $1’002,000 tras su primera audiencia en la corte del condado de Wilson donde también se confirmó que era buscado por las autoridades de inmigración.

Pese a que Bautista atropelló a los niños y no se detuvo para ayudarlos, la madre de los menores dijo que no le guarda rencor.

“Yo no soy quien para juzgar. Dios sabe por qué hace las cosas y si él quiso darnos esta prueba, tenemos que aceptarla. Por eso yo no le guardo rencor a esa persona, quizás tiene una familia, esposa o hijos y no quiero que ellos sufran por esto”, dijo Correa.

SOLIDARIDAD CON LA FAMILIA

La comunidad de padres y alumnos de la escuela primaria Rock Ridge se ha volcado a ayudar a la familia Arroyo Correa.

El jueves 9 de octubre, de 5 a 8 pm, tenían previsto recaudar fondos en  el restaurante Chick fil A de la ciudad de Wilson.

El mismo día, todos los alumnos de la escuela se vestirían de amarillo en honor a los niños heridos.

También se recibirán donaciones en la escuela ubicada en 6605 Rock Ridge School Road, Wilson, NC.