Durham.- La potencia vocal de Aidas Cuevas y la calidad musical del Mariachi Juvenil Tecalitlán se apoderaron de la vieja estructura del Carolina Theatre de Durham para transformarla en un lugar de México.

La noche del miércoles 7 de noviembre, mexicanos, sudamericanos e incluso algún estadounidense llegaron de distintas parte de Carolina del Norte para ver a la Reina de la Canción Ranchera, que con esa actuación casi se despedía de su gira “Totalmente Juan Gabriel” que inició en los Estados Unidos el pasado mes de septiembre.

Con un elegante vestido rojo, Aida ingresó al escenario. Los aplausos superaron al fondo instrumental de los mariachis: el romance entre ella y el público había comenzado.

Durante más de dos horas, hombres y mujeres corearon cada canción como si la tuvieran aprendida desde el nacimiento. Quienes hasta ese momento no conocían a Aida también se contagiaron de ese encanto.

“Bésame mucho”, “Si nos dejan”, “No me amenaces”, “El último trago”, “Pa’ que sientas lo que siento”, “Se me olvidó otra vez”, “La Bikina” y “Arriero Somos” fueron parte del repertorio.

Ya vestía de charro, Aida Cuevas, dejaba en evidencia el gran aporte e influencia de México en la música de América Latina.

Con “Así fue” y “Qué sea muy feliz” ella recordó a su entrañable amigo Juan Gabriel y el público se volvió a rendir ante su reina.

Aida tuvo la mejor compañía: el Mariachi Juvenil Tecalitlán cuyos integrantes derrocharon calidad y picardía sobre todo al momento de un popurrí de canciones del Divo de Juárez como “No me dejes nunca” y “El Noa Noa”.

Con la “piel chinita”, todos los que intuían que la noche estaba llegando a su fin, se pusieron de pie para pedir a gritos que la reina no los dejara. Entonces ella regresó al escenario para  entonar “México en la piel”, “Como México no hay dos” y Cielito Lindo”, tres canciones que avivaron un sentimiento de orgullo por un país “lindo y querido”.