Raleigh – A pesar de la lluvia, cientos de trabajadores, activistas y estudiantes salieron a las calles el 15 de abril para pedir un salario mínimo de $15 por hora y el derecho a sindicalizarse, como parte del movimiento nacional “Fight for $15”.

Portando paraguas, los manifestantes se congregaron en el patio de Shaw University en el centro de Raleigh donde diversas personas, entre ellas trabajadores de restaurantes de comida rápida, profesores contratados y campesinos dieron discursos sobre la dificultad de sobrevivir con un salario mínimo de $7.25 por hora.

El Reverendo William Barber III, el líder del capítulo estatal de la Asociación Nacional para el Avance de Gente de Color (NAACP), estuvo entre los oradores y dijo que la lluvia era “una bendición de Dios” a los esfuerzos de los manifestantes.

Tras los discursos, los participantes marcharon alrededor de la universidad y afuera del restaurante McDonald’s ubicado a media cuadra del lugar.

Entre los manifestantes estuvo Jordy Salguero, un estudiante universitario que se unió a la marcha porque vio de primera mano la dificultad que enfrentaron sus padres guatemaltecos para mantener a su familia.

“Vine hoy porque yo tengo una voz que mucha gente puede usar en este momento. Es un día muy importante”, dijo Salguero.

Pero además de un salario mínimo digno, los manifestantes pidieron que se respete su derecho a sindicalizarse sin temor a represalias de los empleadores.

“La lucha más difícil será conseguir un sindicato, pero creo que es la parte más importante”, dijo Hakeem Dykes, miembro de la organización Common Cause NC.

Hakeem dijo que un sindicato es necesario para tener respeto y voz en el trabajo.

“El sindicato entra en juego para que pueda haber representación equitativa y una igualdad de condiciones entre el trabajador y el jefe”, comentó Hakeem.

Shilpi Misra, organizadora del grupo Ignite NC, dijo que hay una conexión entre la injusticia financiera y la injusticia racial.

“No es una sorpresa que muchos de los obreros que están trabajando en la industria de la comida rápida y el servicio doméstico son negros y latinos. Hay una falta de dignidad que enfrenta la gente de color en sus centros de trabajo”, dijo.

Shilpi sostuvo que la manifestación fue un primer paso adelante en la lucha.

“Cada persona merece un salario digno y respecto en el lugar del trabajo. La movilización apenas está comenzando. Es sólo el comienzo”, dijo.

El mismo día de la manifestación en Raleigh hubo eventos similares en más de 200 ciudades. Fue la movilización más grande de trabajadores de salarios bajos en la historia de Estados Unidos.

En Carolina del Norte, además de Raleigh, hubo manifestaciones en otras ciudades, entre ellas Durham, y Chapel Hill.

La acción local fue organizada por “Raise Up NC,” una filial de Service Employees International Union (SEIU), que empezó organizar a los trabajadores de los restaurantes comida rápida en este área hace dos años.