Winston-Salem.- Mariame Boujlil todavía no ha podido explicar a su hijo, Zachary, por qué este año no puede ir a la escuela como lo había hecho siempre. Zachary, como miles de estudiantes de Carolina del Norte, inició hace poco más de un mes, el curso escolar en casa. Sin embargo, muchos días sigue queriendo tomar su mochila y dirigirse a la parada del autobús porque sabe que allí se inicia su ruta hacia la escuela. Zachary tiene 17 años y autismo severo.    

La pandemia del COVID-19 ha obligado a muchos estudiantes a crear nuevas rutinas para adaptarse a las dinámicas del aprendizaje en línea, un desafío que ha sido mayor para los estudiantes con necesidades especiales y sus familias.

“El coronavirus ha sido como una bomba. No sabes qué hacer. Uno no está listo para esta situación”, dijo Mariame Boujlil en entrevista con Qué Pasa. “Desafortunadamente, quien configuró esta situación no tiene hijos con discapacidades, ni niños chiquitos. Se han olvidado de las familias como yo, que soy madre soltera, de las familias inmigrantes que no hablan inglés y de las familias con hijos con necesidades especiales”.

Esta madre de Charlotte ha visto, en las últimas semanas, un aumento de la ansiedad y de las crisis de comportamiento en su hijo debido a los cambios de la rutina escolar, pues “cualquier transición es muy difícil para él de adaptarse”, explicó.

Una característica común de los niños en el espectro del autismo es la necesidad de tener rutinas. Las alteraciones en la vida cotidiana causadas por el COVID-19 pueden crear trastornos emocionales y de comportamiento.

“Tener una estructura es muy importante. El orden que hay afuera se transforma en orden dentro de ellos. Por eso, mantener una consistencia en el día, un horario, les ayuda mucho porque entienden que tienen una responsabilidad”, dijo a este semanario Claudia García, educadora, psicóloga y directora de programas educativos del proyecto Todos Leyendo.

Las familias con hijos con necesidades especiales pueden solicitar un Plan de Estudios Individualizado (IEP, por sus siglas en inglés) en las escuelas. Estos planes incluyen varias horas diarias de atención especializada durante el horario escolar, pero debido a la pandemia de COVID-19, el apoyo se ha limitado y, en la mayoría de casos, se está dando de forma virtual, lo que para muchos padres no es suficiente.

Así opinaba este semanario Jessica Aguilar. Ella es madre de dos gemelos de ocho años, ambos diagnosticados con diferentes grados de autismo.

“Las maestras me explican cómo trabajar las cosas de la escuela, pero nadie me está diciendo cómo trabajar su comportamiento”, dijo.

Faltan recursos en español

Aguilar también es la cofundadora del proyecto Poder y Esperanza, un grupo de padres y madres de niños con necesidades especiales cuyo objetivo es apoyarse unos a otros, con recursos y consejos. Este proyecto, que empezó en el condado de Union a nivel local, ahora ofrece apoyo a familias hispanas de todo el estado, pues la pandemia del COVID-19 ha puesto en evidencia la falta de recursos en español en este ámbito.

“A veces las maestras y terapeutas dan consejos sobre cómo hacer ciertas cosas, pero muchos padres se quejan de no entender porque no hablan inglés. No pueden hablar con las terapeutas acerca de sus hijos”, explicó. “En el grupo, tratamos de encontrar recursos y ponerlos disponibles en español”, añadió Aguilar.

La falta de materiales es otro de los retos a los que se enfrentan estas familias, pues muchos estudiantes disponen de ciertos recursos en el aula que les ayudan con su proceso de aprendizaje y, ahora que están en casa, las familias no se lo pueden permitir.

“Los padres normalmente no tienen los recursos que sus hijos necesitan para su aprendizaje, porque son cosas que están en la escuela o que las trae la terapeuta”, dijo Aguilar. Uno de sus hijos, por ejemplo, necesita estímulos visuales y sonoros para poder concentrarse en la tarea. “Como en casa no los tengo, las clases con él son una lucha campal”, contó.

El Centro de Asistencia para Niños Excepcionales (ECAC, por sus siglas en inglés) publicó una guía de planificación en español del regreso a clase para las familias de estudiantes con discapacidades. Este documento provee información para identificar situaciones o dificultades durante el aprendizaje remoto de los niños y recomiendan comunicarlas a la maestra, además de solicitar una reunión para hablar sobre las preocupaciones de los padres y las dificultades que está teniendo el estudiante.

Desde el ECAC, Millie Ramos, educadora de padres bilingües en la organización, recuerda que el IEP “es la clave para encontrar la solución en base a la educación apropiada que el estudiante debe recibir por parte del Sistema Escolar de Carolina del Norte”. Los padres pueden solicitar una evaluación de su hijo a la escuela en cualquier momento del año.

Para asistencia en cómo navegar el sistema de Educación Especial, las familias pueden comunicarse en español con Millie Ramos, del ECAC, al 800-962-6817.

Empoderarse para abogar por los hijos

Itnuit Janovitz-Freireich también es madre de un estudiante con necesidades especiales. Para ella, es muy importante que los padres conozcan cuáles son sus derechos y los de sus hijos para poder abogar por ellos.

“Hace unos años me di cuenta que yo era la experta de mis hijos.Tú eres la persona que mejor conoce a tu hijo. Por eso hay que aprovechar la oportunidad de empoderarse como padre, aprender las estrategias que nos pueden ayudar con nuestros hijos”, dijo a Qué Pasa Janovitz-Freireich.

Precisamente, con el objetivo de entender a su hijo y poder ayudarlo mejor, hace años Boujlil dejó su trabajo como intérprete y empezó a formarse en el área de educación. “Me gradué de Educación infantil temprana y ahora estoy estudiando Tecnología de discapacidad del desarrollo”, explicó.

Además, fundó La Casa de los Ángeles Azules, una organización sin ánimo de lucro dedicada a dar apoyo a familias cuyos hijos están en el espectro del autismo. Este año obtuvo un nuevo local, más grande, para acoger a más personas. “Desafortunadamente no pudimos inaugurarlo en abril del 2020 por la pandemia del COVID-19” explicó. Ahora, esta madre, estudiante y emprendedora está en busca de recursos económicos que ayuden a abrir las puertas de la nueva Casa de los Ángeles Azules.

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