Raleigh.- No se puede acabar con el racismo si desde las jerarquías de poder no se reconoce que se trata de una pandemia, tan peligrosa como la que actualmente amenaza la vida de miles de personas en Estados Unidos. Y, sin cambios, políticos, sociales culturales e ideológicos para dejar de perpetuarlo sistemáticamente.

Dawn Blagrove Directora Ejecutiva de la organización Emancipate North Carolina y la directora de El Pueblo Angeline Echevarría, hablaron con Qué Pasa sobre la lucha de la comunidad afroamericana, la cual aseguran, no es muy distinta ni distante a la que mantiene la comunidad inmigrante latina en EE.UU.

“El primer paso para eliminar el racismo sería que nuestros políticos electos locales reconocieran que el racismo es un problema”, dice Blagrover.  “Las normas culturales se hacen de arriba para abajo desde el presidente, el gobernador, los alcaldes, funcionarios electos… y en este momento ese reconocimiento del racismo no está pasando en ningún nivel de gobierno”.

Pero lograr que quienes tienen el poder de cambiar las cosas, lo hagan no ocurre solo.

Blagrove indica que es necesario seguir involucrándose políticamente.

 “Tenemos que llegar a las reuniones de concejo municipal hablar con el distrito escolar, con el fiscal, tenemos que hacer que los oficiales electos sepan que no vamos a dejar de molestarles hasta que no cambien las cosas”, afirma. “Tenemos que involucarnos en todo los niveles”.

Para Echevarria la eliminación del racismo en nuestra sociedad parte de la autoreflexión individual. Un proceso que involucra reconocer “la realidad de donde venimos” y de los “privilegios que a veces tenemos o no según el color de nuestra piel”. También de aquello que se adquirió como aprendizaje.

“Hay muchos dichos (en nuestros países) que tienen ideas racistas que no nos tomamos el tiempo de reflexionar…. que cuando se dice indígena entre comillas o negro entre comilas es en realidad una forma de enseñar el racismo”.

“Muchas veces uno llega a este país sintiéndose en desventaja porque no habla el idioma o quiza por no tener documentos y hay una falta de privilegios en ciertos aspectos, pero quiza en otros por ejemplo por tener la piel clara, tienen un poco más de privilegio y eso confunde”.

Ese cuestionamiento sobre racismo subliminal o consciente que se aprendió, viene acompañado, de acuerdo con Echevarria, de acciones para no repterir el patrón con los hijos, la familia y la comunidad.

Una lucha no tan diferente

Los inmigrantes hispanos saben de primera mano cómo se siente las distintas expresiones de racimo. Sin embargo, pese a esta injusta realidad que comparte con la comunidad afroamericana, Blagrove reconoce “la falta de conexión” que a veces se observa entre estas dos comunidades.

Explica que esto se debe a un sistema racista que “quiere que estemos en competencia el uno con el otro”.

“No quiere que nosotros veamos que de alguna forma nuestra luchas están conectadas”, asegura. “Lo que nosotros tenemos que hacer como dos comunidades es no dejarnos engañar, no caer en la trampa de creer que nuestras luchas son tan diferentes”.

Tener empatía, es decir intentar comprender los sentimientos y emociones del otro, es para Blagrove otro aspecto que las personas de ambas comunidades deben desarrollar.

“Tenemos que hacer un mejor trabajo, tener empatía y reconocer las luchas de otros”.

Para Echevarria no se puede olvidar que hay personas latinas que son negras y que “también cuando la policía los ve los tratan como lo hicieron con George Floyd”.

“Hay que reconocer que no somos comunidades tan distintas (la latina y afroamericana). Que hay personas latinas en nuestra comunidad que también han tenido esa experiencia por el color de piel”.

Otro aspecto es aprender un poco más sobre la historia de Estados Unidos, en especial de la formación de Carolina del Norte, una de los estados que luchó por la permanencia del sistema de esclavitud.

“Las personas se enfocan en lo que pasó en los disturbios de la semana pasada, que hicieron los manifestantes de bien o mal y no toman en cuenta toda la historia de violencia racista que ha estado viviendo esta comunidad afroamericana, afrolatinos y nosotros mismos que venimos a esta sociedad donde hay una jerarquía racial y tenemos muchas veces ideas internalizadas de lo que es mi  valor humano, que tiene que ver mucho con la identidad racial…”.

 

Derribar estereotipos
La directora de El Pueblo, es clara al señalar que es necesario cuestionar aquella narrativa que estereotipa a los afroamericanos.

“He escuchado a muchas personas decir: es que no quieren trabajar. Y la idea que la comunidad inmigrante y latina es mucho más trabajadora que otra comunidad. Ese es un estereotipo que parece ser positivo pero que en realidad tiene una historia de racismo y unas ideas que crean más abismo entre las comunidades”.

Foto: Karen Salinas – Durante marcha contra la muerte de George Floyd en Winston-Salem

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