Raleigh.- Decenas de familias hispanas de la ciudad de Raleigh se congregan cada semana en torno a la liga Rocks para que a través del futbol sus hijos se mantengan alejados de la las calles, los malos hábitos y aprendan a tener más disciplina. 

Esta liga que se realiza una vez al año durante 10 semanas es organizada por la Ciudad de Raleigh, el Departamento de Policía y CASL con el fin de ofrecerle a los niños y jóvenes que viven en zonas marginadas de la ciudad un programa deportivo de primera calidad gracias a la instrucción de policías amantes del futbol.

Además, este programa ha creado un vínculo muy cercano entre la policía y las familias hispanas que participan en esta liga. “Al principio se sentía raro estar cerca de los policías, pero poco a poco nos hemos ido dando cuenta que quieren ayudarnos y que no son nuestros enemigos, sino que simplemente hacen su trabajo, dijo Maribel Rubio. “A través del deporte lo niños se alejan de los malos vicios y las malas compañías”, agregó.

Al igual que Maribel, para el mexicano Daniel López, quien por segundo año su hijo participa en Rocks, esta actividad deportiva ha hecho que su hijo haya mejorado sus calificaciones en la escuela y haya aprendido a ser más disciplinado.

“Estamos muy satisfechos con esta liga porque hemos visto un gran cambio en la actitud de nuestro hijo desde que participa en Rocks, porque no solo le están enseñando a jugar al futbol sino se preocupan por enseñarles como ser mejores personas”, dijo López a Qué Pasa.
Para la policía esta actividad también ha representado un hecho positivo porque se han podido acercar a los hispanos y construir una relación cercana con las familias.

“Desde el año pasado que estamos realizado Rock hemos tenido un acercamiento importante con las familias hispanas que se dan cuenta que nosotros estamos para ayudarlos y nos preocupamos por ellos”, dijo el sargento Vincent Espinoza, uno de los entrenadores de los seis equipos que conforman la liga.

A su vez el oficial Jaime Priest destacó el hecho de que gracias a la relación con los niños se han podido ganar la confianza de estas familias.

“Algunas de las familias con las que trabajamos el año pasado nos han llamado para reportarnos lo que está pasando dentro de la comunidad, lo cual es muy importante porque nuestra función es la de ayudarlos con lo que necesiten”, dijo.

Gracias al éxito que ha tenido la liga desde su primera edición en 2012, este año se amplio el cupo de los niños para conformar dos nuevos equipos.

“Esperamos poder crecer cada vez más y que los jóvenes que no tienen posibilidad de participar en actividades fuera de la escuela lo puedan hacer en Rocks”, dijo Espinoza.