Charlotte.- Una investigación de diez meses del FBI finalizó con la imputación de cargos formales a siete hombres y una mujer hispanos que presuntamente se dedicaban al trasiego de drogas.

Los miembros de esta banda del narcotráfico son residentes de Charlotte y sus alrededores. De acuerdo con el fiscal federal R. Andrew Murray, la red distribuyó grandes cantidades de metanfetamina y heroína.

Los acusados son:

  • Emilio Mejía, 28, de Charlotte.
  • Rodolfo Medina, 47, de Charlotte.
  • Jose Javier Reyes, 19, de Charlotte. (previamente arrestado)
  • Mauco Contreras, 21, de Charlotte.
  • Kevin Eliezer Velasquez Melendez, 18, de Concord (previamente arrestado)
  • Alejandro José López Ceballos, 20, residencia desconocida
  • Martha Olivia Placencia Beltrán, 48, de Charlotte
  • Edgar Jesus Magaña, 24, de Charlotte

Según un comunicado que anunció este golpe al crimen organizado, el 22 de febrero fiscales federales presentaron los cargos criminales en contra de los sospechosos. La madrugada siguiente, se realizó un operativo para capturarlos. Dos de ellos ya estaba en la cárcel al momento de recibir los cargos relacionados con esta investigación.

Todos recibieron cargos por conspirar para distribuir y posesión con la intención de distribuir metanfetamina en el condado Mecklenburg y sus alrededores. Las actividades se habrían realizado desde el 2015 y hasta la fecha, según las autoridades.

Varios de los sospechoso recibieron cargos también por tráfico de drogas y lavado de dinero.

Medina, Reyes y Velásquez Meléndez recibieron cargos adicionales relacionados con el tráfico de heroína.

Mejia, Velásquez Meléndez, Contreras y Ceballos sumaron más acusaciones por distribución y posesión de metanfetamina. Medina y Beltrán enfrentan cargos por lavado de dinero internacional, debido a que supuestamente se encargaban de enviar las ganancias de regreso a México.

Una novena persona, Brandy Nicole Short, de 34 años y de Gastonia, fue acusada de posesión de metanfetamina.

Según el comunicado, las penas para los acusados podrían variar desde un mínimo de diez años en prisión, hasta una condena por pasar el resto de sus días encarcelados, además de una multa de hasta $10 millones. Los cargos asociados por el lavado de dinero podrían llevar a una pena máxima de 20 años en prisión y una multa de $250,000.