Credit: Qué Pasa

Sanford.- El pasado jueves 17 de noviembre los detectives de la Oficina del Sheriff del Condado de Lee arrestaron a Andrew Braxton Allen, maestro en una escuela local.

La comunidad en Sanford, y especialmente quienes tienen hijos que estudian en Sanlee Middle School, quedó conmocionada. No aterró tanto el arresto del mestro, sino las graves acusaciones en su contra. Las investigaciones policiales señalan a este hombre como el autor de múltiples “relaciones inapropiadas” con varios menores, desde hace una década.

Pero hace 5 años, las autoridades escolares habrían tenido la oportunidad de poner freno a Allen, retirarlo de las clases y salvar a más niños.

“No me hicieron caso”

Cuando se dio a conocer el arresto de Allen, en el perfil del sheriff en Facebook se escribieron más de 100 comentarios. Muchos describían al individuo como “un tipo raro”, otros escribieron que su presencia causaba “sensaciones espeluznantes”.

Pero entre las decenas de comentarios había una denuncia que sonaba a rabia por el tiempo perdido.

Eneyda Velasquez habló con Qué Pasa y contó que hace 5 años su hijo D’Angelo Cordon, cuando tenía 11 años, se quiso suicidar por el brutal maltrato psicológico que le hacía Allen dentro del aula.

Eneyda Velasquez hizo la denuncia contra Allen ante la escuela hace cinco años, pero no hicieron nada.

“Le decía cosas horribles. Lo humillaba delante de los demás alumnos, se reía de él porque mi hijo padece de dislexia y recibía medicamento”, recordó Velásquez. “Le decía que era un ‘loser’, un retardado. Le dijo que nunca se iba a graduar porque su torpeza era tan grande que ni siquiera iba a pasar el middle school”, añadió.

Pensó en suicidarse

Eneyda, quien es natural de Honduras, dijo que su hijo ya no quería ir a la escuela. Buscaba excusas para no asistir “como dolores de barriga que nunca tenía”. La realidad es que el niño de 11 años tenía miedo de volver a ver a su maestro. Se sumaba un sentimiento de impotencia, al no poder decirle a sus padres el infierno que vivía.

Pero no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista. Fue así que un día D’Angelo explotó. Y si no fuera por esa pequeña fortaleza que aún le quedaba, habría acabado en tragedia. Según declaró su mamá, su hijo tenía cinturones en su habitación con las que pensaba quitarse la vida.

“Entre lágrimas me dijo que se quería matar porque ya no soportaba las humillaciones que Allen le hacía y fue ese día que nos contó todo”.

No hicieron nada

Los padres del estudiante no se quedaron con los brazos cruzados e hicieron lo que todo padre busca: justicia. Para ello fueron a la escuela con la esperanza de poner fin al maltrato hacia su hijo. Sin embargo, según Eneyda, prefirieron creer la versión del profesor.

“Allen les dijo que mi hijo era problemático y un mal alumno y le creyeron”, dice indignada.

A D’Angelo simplemente lo cambiaron de aula. “Esa fue la medida correctiva que la escuela tomó”.

Lamentablemente, el año pasado Allen también habría maltratado a Mía, hermana menor de D’Angelo.

“La ofendía diciéndole estúpida”.

Se hizo justicia, pero…

Para Eneyda la detención de Allen lo tomaron con alegría y calma. “Se hizo justicia, por fin”, clamó, pero la noticia también le causa un sinsabor.

D’Andelo, hoy con 16 años, Eneyda y Mía en una reunión familiar.

“Hace cinco años la escuela tuvo la oportunidad de frenar a Allen por el maltrato a mi hijo. Siento que no le dieron importancia, ¿Por qué no me escucharon? ¿por ser hispana? ¿Por que mi inglés no era perfecto?…y les dije que una persona como él no puede estar dando clases”, manifestó.

Palabras de D’Angelo

D’Angelo vive una vida distintas estos últimos años, pero queda el recuerdo de lo que vivió y nos lo hizo saber.
“Él constantemente mostraba mis calificaciones a toda la clase”, dijo el adolescente, indicando que desarrolló una depresión y tuvo que ir a terapia. “Llegó al punto que me quería quitar la vida”, dijo y agradeció a su familia por ayudarlo en esos difíciles momentos.
“Siento que pudimos prevenir todo lo que pasó si el director me hubiera escuchado a mí y a mi mamá… agradezco a Dios que dejó de enseñar, que deje de acosar a niños como a mí”.

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