Durham.- El hecho de que los jóvenes hispanos y afroamericanos son los más penalizados en la escuela, y los que tienen más probabilidades de caer en el ‘conducto de la escuela a la prisión’, es un debate que persiste entre la comunidad educativa de Durham y en el que los estudiantes no siempre tienen la palabra. 

Precisamente con el objetivo de hacer oír sus voces en un asunto que les afecta directamente, el Comité de Dirección Juvenil (YSC) organizó, el pasado 6 de abril en Durham, un charla protagonizada por estudiantes sobre la seguridad escolar y las prácticas disciplinarias llevadas a cabo en las Escuelas Públicas de Durham (DPS). 

Estudiantes de distintas escuelas de la ciudad, evidenciaron que existe discriminación en las suspensiones de los estudiantes, señalaron la falta de alternativas educativas al mal comportamiento, “no hay opciones: o te suspenden o te expulsan”, y coincidieron en que “tiene que haber un cambio de actitud para que la igualdad en las prácticas disciplinarias sea real”, decían.   

Durante el curso escolar 2016-2017 hubo 208,539 suspensiones de uno a diez días a nivel estatal; 5,520 en las escuelas del condado de Durham. La mayoría de los estudiantes suspendidos fueron afroamericanos (57% a nivel estatal, 80% en Durham) e hispanos (10% y 13% respectivamente). En cuanto a los estudiantes blancos, que representan casi el 50% del total de alumnos de Carolina del Norte, solo el 25% fue suspendido a nivel estatal, mientras que en Durham, las suspensiones afectaron al 3% de los estudiantes.

“Quiero que nos hagan sentir que están con nosotros, que nos apoyan en vez de estar en contra nuestra”, decía uno de los estudiantes. Otro joven señalaba que, en su experiencia, el sistema de penalizaciones influye en la idea que tienen de sí mismos. 

“Muchos estudiantes han aceptado el rol de no ser estudiantes ‘A’ [haciendo referencia a los resultados académicos], porque la manera en que nos catalogan cuando nos suspenden influye en el modo en que nos hacen sentir”. Y esto, explicaba el joven, les hace creer que son “malos estudiantes”, afectando a su desarrollo académico.  

El evento también contó con la participación de representantes de la comunidad educativa y de las fuerzas del orden, como Natalie Beyer, miembro de la Junta de DPS, y Clarence Birkhead, alguacil del condado de Durham.

“En los últimos años, los SRO (Oficiales de Recursos de las Escuelas) han tenido un rol disciplinario, muy policial. En mi opinión tenemos que cambiar este rol, encajarlo dentro del sistema educativo y esto no va a ser fácil, necesita el trabajo de todos”, dijo Birkhead. 

El alguacil añadió que su intención es que la disciplina se maneje desde la administración de la escuela tan a menudo como sea posible. “Habrá situaciones en que no se de el caso, pero tengo la esperanza de que se conviertan en la excepción y no en la norma”, dijo. 

En este sentido, Beyer señaló que el superintendente “revisa personalmente” las suspensiones de largo plazo -aquellas por las que los estudiantes son suspendidos de la escuela durante diez días o más- “para ver, bajo su criterio, si es una medida justa” .

Eventos como estos son necesarios para dar a conocer los problemas a los que se enfrentan los estudiantes. Así opina Flor López, una madre hondureña que asistió al evento para dar a conocer el caso de su hijo [de quien nos reservamos el nombre a petición de la madre]. Además de sufrir constante bullying desde hace tiempo, el joven ha sido suspendido en varias ocasiones y esta situación le está afectando de manera “muy grave”. 

López explicó a Qué Pasa que a su hijo le han diagnosticado ansiedad, depresión y estrés y que hace ya un tiempo que tiene pesadillas todas las noches.      

“La gente tiene miedo a hablar. Tenemos que denunciar los problemas, los casos de bullying y las suspensiones que sufren nuestros hijos para que la gente sepa que esto está pasando y que los está afectando”, afirmó López. “Hay muchos niños que están pasando por lo mismo que mi hijo y si no hablamos, no se va a solucionar”, añadió.