Raleigh.-  Mientras la familia de Christina María Matos se reunía para recordarla y darle el último adiós, más detalles se revelaban sobre su trágica muerte. Un caso que involucra un matrimonio por papeles y la aún no claridad de lo que impulsó a Erick Hernández Méndez a asesinarla.

La policía encontró muerta a Matos en su habitación en los departamentos Signature, en 1505 en Hillsborough Street de Raleigh el 4 de abril luego que su familia la reportara desaparecida.

Horas antes su madre y hermano habían ido hasta el lugar pero no pudieron abrir la puerta de la habitación de Christina.

El certificado de defunción revelado el lunes indica que recibió “múltiples puñaladas en el cuello”.

Las autoridades consideran a Hernández-Méndez de 20 años como el único autor del asesinato. El joven, que había estudiado en la misma escuela que la víctima en el condado Johnson, era su compañero de vivienda, pero además su esposo.

Ambos jóvenes se habían casado el 29 de marzo, seis días antes del homicidio.

Los amigos de Christina, quien nació en Nueva York, indican que se trataba de un matrimonio arreglado para que Hernández, de origen mexicano, obtuviera un estatus migratorio debido a que se encontraba como indocumentado en el país.

Una amiga de la joven sostuvo a WRAL que el acuerdo de matrimonio involucra un pago de $15,000, dinero que Christina iba a usar para ayudar a su familia.

“Él le dijo que le iba a dar $15,000 a cambio de que ella firmara el papel porque él le dijo que era un inmigrante ilegal. Ella tenía la intención de divorciarse dentro de tres años”,  dijo Savannah Farrell al canal.

Farrell reveló además que tras el casamiento, la muchacha había descubierto un diario de Hernández donde habría escrito algo que a ella le causaba temor.

“Christina había encontrado un diario de encaprichamiento y la puso realmente nerviosa, pero se lo guardó para sí misma”, dijo.

Abraham Matos, hermano de la víctima, dijo que la familia desconocía sobre el matrimonio.

Móvil

La policía sigue investigando el caso y lo que habría motivado a  Erick Hernández a asesinar a Matos. El joven enfrenta un cargo de asesinato en primer grado.

De ser declarado culpable podría ser condenado a pena de muerte o cadena perpetua, sin posibilidad a libertad condicional.

“Lo acusaron de un solo delito grave. Es posible que lo lleve al castigo máximo de pena de muerte o cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional dependiendo de los hechos y circunstancias que rodean este caso”, le indicó el juez a Hernández.

La segunda presentación frente al magistrado será el 29 de abril a las 9:00 am.

El joven mexicano se encuentra confinado en el Centro de Detención del condado Wake sin derecho a fianza.

En su perfil de Facebook, Henández publicó que trabajaba en una taquería en Clayton y que estudiaba en el Colegio Comunitario de Johnston.

La recuerdan con cariño

En su funeral transmitido por Youtube, Matos fue recordada por su familia y amigos como una joven con grandes sueños.

“Le encantaban las luces brillantes de Nueva York y su gente”, dijo su hermano Abraham sobre su vida en esa ciudad antes de mudarse a Carolina del Norte.

“Ella siempre miró más profundamente en la imagen en sí. Christina tenía muchos sueños grandes. Primero quería ser cantante y luego abogada como mi mamá, radióloga y finalmente estar en la escuela de vuelo. Su mente siempre soñaba con hacer grandes cosas”.

Mientras que una de sus tía se lamentó no haber tenido el tiempo para aconsejarla.

“Debí haber tenido más tiempo para escucharte para darte más consejos y cosas que necesitaban en esta juventud tan rápida y acelerada que viven estos niños en este país”.

Otro miembro de la familia dijo a Qué Pasa que Matos será recordada como “una joven deportista, buena estudiante, de buen corazón, caritativa y responsable”.

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