Hillsborough.- Cuando el juez Jeffrey L. Nieman entra en la sala de juicios de la corte histórica de Hillsborough, todo el mundo se pone en pie, como ocurriría en cualquier tribunal ordinario. Pero no lo es ya que los protagonistas son jóvenes de entre 16 y 18 años.

Ellos son los abogados de la fiscalía y de la defensa e integran también el jurado. Entre todos, se encargan cada semana de imponer un castigo “justo” a los chicos y chicas adolescentes del condado de Orange que han incurrido en un delito menor y que han tomado la opción de pasar por el programa “Corte Adolescente” o Teen Court  y no por una corte juvenil regular, que implicaría un juicio ordinario.

“Con el Teen Court el acusado acepta su culpabilidad previamente, pero su pena máxima será 22 horas de servicios comunitarios y su delito no constará en su récord”, explicó a Qué Pasa José Portillo, uno de los voluntarios en el programa y estudiante en el la Prepartoria East Chapel Hill High School.

Esta es su segunda sesión y él participa como miembro del jurado, aunque también ha aprovechado su condición de bilingüe para asistir de intérprete a la madre de un joven hispano que era juzgado.

“Los casos que se tratan aquí suelen ser delitos menores, como peleas, bullying o posesión de arma blanca en las escuelas”, declaró Portillo a Qué Pasa.
El programa Corte Adolescente forma parte de la organización Volunteers for Youth, que lleva 30 años trabajando con jóvenes del condado de Orange, y del Consejo Juvenil de Prevención del Crimen.
En el programa pueden participar menores que hayan estado implicados por primera vez en un cargo criminal de menor grado.

Durante los juicios, estudiantes voluntarios entrenados asumen el papel de abogados, secretarios, fiscales y jurados, mientras que un juez adulto preside el tribunal.
Al igual que en una corte tradicional, los abogados exponen los hechos del caso a la corte y al jurado es el encargado de imponer una pena constructiva que sea justa para el acusado y la comunidad..

“Intentamos que los jóvenes tengan una experiencia positiva con el sistema legal y que así no reincidan”, indicó Amy Fischer, directiva del programa. “Para ellos es una oportunidad de conocer el sistema desde dentro y lo que puede ocurrirles si siguen cometiendo delitos”.

“Las penas incluyen horas de servicio a la comunidad, la participación en otros juicios y, en ocasiones, la preparación de alguna exposición o ensayo de algo educativo”, añadió Fischer.