Una conferencia nacional que costó 300 dólares
Credit: Qué Pasa

Hoy hace 40 años, el 19 de agosto de 1982, inauguramos la Primera Conferencia Nacional de Medios de Comunicación en Español en UCLA, con María Elena Salinas, Frank Newton Cota-Robles, Oralia Michel, Marcos Rubinstein, Alberto Aguilar y mi hermana Patricia Prieto.

Fue un evento maravilloso en que congregamos a 120 periodistas y comunicadores de otras ramas procedentes de Nueva York, Florida, California, Washington DC, Texas, Illinois, Nevada, Arizona, Georgia, Michigan y otros estados del país.

Los oradores principales del evento, que duró tres días y fue el modelo de las conferencias posteriores de NAHJ, fueron William Restrepo, presentador del noticiero SIN (Univisión), Manuel Bustelo, publisher de El Diario-La Prensa de Nueva York (adscrito a Gannett), y Leticia Lozano, directora de La Opinión de Los Ángeles.

Fue la primera vez en que comunicadores de las nacionalidades hispanas más influyentes del país, puertorriqueños de Nueva York, cubanos de Miami, y mexicanos de Los Ángeles, dialogaron sobre los desafíos comunes de ser los informadores primarios para la creciente población latina que era de 14 millones de individuos, en la llamada “Década de los Hispanos”.

Representantes de las agencias de noticias, AP, UPI, EFE, Notimex, Reuters, y DPA, acudieron al encuentro, participaron en un panel sobre los servicios de noticias, escribieron sobre la Conferencia y buscaron clientes.

Académicos, encabezados por el profesor Ramón Araluce Cuenca, de la Universidad del Sur de California, USC, analizaron el uso del español en los medios hispanohablantes de Estados Unidos.

De la Conferencia se derivó el nacimiento de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP), iniciativa en la que estuvieron involucrados Kirk Whisler, Eddy Escobedo y la familia de Ezequiel Montes.

Entre los presentes estuvieron íconos vinculados a medios de información e instituciones universitarias, como Pete Moraga padre, director entonces de KMEX, canal 34; Charlie Eriksen de Hispanic Link; Abel Dimant, de UPI y después de CNN; Federico Suverbi, autor del libro, “The Mass Media and Latino Politics”; y Rosa Morales, académica de Michigan.
La conferencia fue auspiciada por la organización California News Media Association (CCNMA), fundada en 1972, que hoy lleva adicionado el nombre de Latino Journalists of California.

Era el tiempo en que CCNMA administraba los fondos donados por la Fundación Gannett, para la creación de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ).

De hecho, CCNMA organizó las conferencias de la NAHJ en San Diego (1982), Washington DC (1983) y Dallas (1984), cuando se formalizó la institución nacional.

CCNMA tenía como presidente a Henry Mendoza, de KABC Los Ángeles, quien con la junta directiva, nos asignaron a Frank Newton y a mí 300 dólares de presupuesto para realizar el la Conferencia.

Oralia, que manejaba una publicación relacionada con la moda, financió el diseño, impresión y envío por correo de las invitaciones. 

Aunque la sede de CCNMA, estaba en USC, Frank gestionó las instalaciones del Faculty Center de UCLA, para ser la sede de la actividad, sin costo.

Creo que La Opinión, Radio Kali y Gannett patrocinaron los almuerzos y las cenas.

Marcos hizo los letreros para los salones con los temas de las sesiones y los de los panelistas.

Yo diseñé el logotipo para los carteles del evento, al que Félix Gutiérrez bautizó como Mr. TV.

El emblema fue el símbolo de la NAHJ hasta el advenimiento de la ñ, durante la administración de Manuel Galván como tercer presidente de la organización.
Contratamos a los Lobos del Este de Los Ángeles, por 50 dólares para la noche de bienvenida de los participantes.

Yo los había conocido en sus ensayos en el centro cultural Plaza de la Raza.
El talentoso músico Cesar Rosas, que recibió el dinero, me prohibió que contara la anécdota, algo que he incumplido, especialmente después de la difusión mundial de Los Lobos mediante la película La Bamba.

Personalmente, la Primera Conferencia de Medios de Comunicación en Español me abrió las puertas para tener contactos en todo el país y la facilidad de tener empleo en el sector profesional.

También me legó una deuda de 2 mil dólares en llamadas telefónicas, que Pacific Bell tuvo a bien permitirme pagar en bajas cuotas mensuales.

Resulta que la línea pertenecía a mi tierna expareja japonesa. Michiko San tenía el récord de ser la mejor y más oportuna cliente de la corporación telefónica.

Un saludo, y un abrazo para todas y todos los que participaron en la realización del evento.

Fue un tiempo en que nos engullíamos el mundo y hacer los sueños en realidad no era prerrogativa de Mandrake el Mago o Mi Bella Genio.

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