En esta foto de archivo del 28 de septiembre de 2020, una mujer sostiene una pancarta que dice "Aborto legal, seguro y gratuito", mientras activistas por el derecho al aborto se manifiestan frente al Congreso Nacional en el "Día para la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe”, en la Ciudad de México. (Foto AP/Rebecca Blackwell, archivo) Credit: AP

La decisión de la Corte Suprema Justicia, del pasado 24 de junio, de derogar el derecho constitucional al aborto, que estuvo vigente en el país desde 1973, derivada del veredicto Roe contra Wade, ha generado en Carolina del Norte múltiples voces de repudio contra el dictamen.

“Es difícil de creer que esto sea Estados Unidos en 2022. Las mujeres y las menores de muchos estados se convertirán inmediatamente en ciudadanas de segunda clase, sin derecho a tomar decisiones por sí mismas sobre si tener un hijo y cuándo”, consignó la senadora estatal Natasha Marcus.

“La decisión ha dado luz verde a los partos forzados, a las dificultades maternas y a que los violadores tengan más derechos que las mujeres a las que impregnan por la fuerza”, aseveró la legisladora norcarolina.

“La Corte  Suprema ha hecho retroceder a nuestro país medio siglo al revertir una libertad constitucional básica que durante décadas ha permitido a las mujeres embarazadas tomar decisiones básicas sobre su propio futuro”, expresó el grupo de base, Action NC.

“Como organización comprometida con los derechos civiles, los derechos humanos y los derechos de la comunidad inmigrante, condenamos la decisión de la Corte Suprema y animamos a todos a apoyar a los candidatos a nivel estatal y federal que apoyen el derecho al aborto y que voten para preservarlo y restaurarlo”, indicó Action NC.

La institución estatal El Pueblo, con sede en Raleigh, emitió un amplio pronunciamiento, con testimonios personales.

En la declaración, El Pueblo puntualizó: “Como organización que sirve principalmente a la comunidad de inmigrantes latinos, somos muy conscientes de las barreras únicas que enfrentamos para acceder a la atención del aborto. Las barreras del idioma, el transporte y el miedo, ya sea religioso o derivado del estatus migratorio, solo se exacerbarán con prohibiciones como esta”. 

Pero, sectores conservadores de la comunidad latina en Carolina del Norte respaldaron la revocación del aborto por parte de la Corte Suprema.

Una pastora hispana, activista provida contra los lugares que realizan abortos, que prefirió mantener anonimato, me dijo: “soy cristiana. Mi opinión es lo que dice La Biblia, ‘no cometeremos asesinato”. Los abortos matan  vidas. Hay quienes están usando el aborto como un anticonceptivo. Haciendo capellanía, visité a una madre que había perdido a su criatura a las 23 semanas de gestación. Lo pude ver y estaba perfecto. Tenía corazón. Era una vida”.

La pastora comentó que el embarazo es un asunto de responsabilidad.

“Hoy hay muchos métodos para evitarlo. Hay muchas opciones. Para algunas la alternativa puede ser ligarse las trompas. Pero hay derecho a que se proceda  de forma irresponsable”, acotó González.

En mi visión llana de la vida, desde mi adultez temprana he manifestado que las únicas que tienen derecho de decidir sobre sus cuerpos son las mujeres, ya bien por razones de creencias o de circunstancias.

La Corte Suprema ha sido objeto de una avalancha de críticas por la abrogación de la legalidad del aborto en el ámbito federal y haber dejado en los estados la prerrogativa de aceptarlo o negarlo.

Se ha enfatizado que el tribunal supremo ha actuado de forma sesgada en la era posterior al mandato de Donald Trump.

Pero, los ciudadanos estadounidenses siempre hemos tenido la solución en nuestras manos para determinar una norma más duradera pro opción o provida, y es el voto.

Desde el Capitolio, en Washington, debería legislarse al respecto, para no depender de los tribunales.  

Frase: “La decisión ha dado luz verde… a  a que los violadores tengan más derechos que las mujeres a las que impregnan por la fuerza”.

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