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Los vendedores del mercado de las pulgas, que fueron desalojados hace medio año de los terrenos del desaparecido centro comercial Eastland Mall se hallan en medio de un forcejeo entre un concejal municipal y activistas comunitarios que claman por la solución permanente de hallar un sitio donde los desplazados puedan trabajar.

El sábado 16 de julio, un puñado de pequeños comerciantes se congregaron en un terreno baldío adyacente a la calle 7, entre las calles Brevard y Caldwell, en un punto clave del centro de ciudad, frente al parque First Ward a escasos metros de la sede del Uptown de la Universidad de Carolina del Norte en Charlotte (UNCC). 

El concejal republicano Tariq Bokhari, quien había dicho en la concurrida y agitada sesión del Concejo lunes 11 de julio que se comprometía a resolver la situación de los vendedores, fue el que consiguió el espacio temporal.

Bokhari afirmó al canal 9 WSOC, que cien vendedores se habían inscrito para participar en el mercado del sábado, programado para efectuarse de las 9 de la mañana y las 2 de la tarde.

Pero, el activista Héctor Vaca, de la organización Action NC, dijo a Qué Pasa, “los que fueron no pertenecieron a mercado de las pulgas de Central Avenue”.

Vaca remarcó que el evento se realizó sin el aval de los pequeños comerciantes.

El organizador comunitario indicó que cualquier acuerdo con los vendedores debería realizarse con la Junta Directiva del Mercado de las Pulgas de Central Avenue (CFM).

En comunicado previo a la actividad del sábado, Vaca consignó, “los vendedores agradecen al concejal Bokhari su liderazgo para hacer avanzar este asunto, y a otros miembros del gobierno de la ciudad que están trabajando para producir una solución. Sus esfuerzos han dado esperanza a los vendedores”.

Sin embargo, posteriormente circuló un artículo publicado por el blog Charlotte Citizen, en el que se critica a Bokhari de actuar de forma oportunista.

“Bokhari no ofrece soluciones políticas, sino burlesco político”, escribió Michael Roessler, en su blog.

Ha trascendido que funcionarios de la ciudad han estado trabajando arduamente durante meses para conseguir un terreno donde los vendedores del pulguero puedan ganarse la vida.

Ahora, el balón está en los pies de Bokhari, quien tendría que hallar una solución permanente para demostrar que sus palabras no fueron una jugada preelectoral antes de los comicios municipales del 26 de julio.

En la ciudad está concretar los avances que ha hecho en lograr un sitio, para difuminar la percepción que no se ha cristalizado algo tangible. O pedirle al condado que comparta una porción de su latifundio.

A la Junta Directiva del Mercado de las Pulgas de Central Avenue y a Vaca, les corresponde aceptar una solución sensata entre las ofertas de los postores o proponer una que sea razonable.

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