Los ciudadanos del condado de Mecklenburg se despertaron el miércoles 18 de mayo con las buenas nuevas y las malas nuevas de las elecciones primarias del 17 de mayo, que tuvieron una instancia previa de comicios anticipados entre el jueves 28 de abril y el sábado 14 de mayo.

Los resultados, después de cerrar los comicios a las 7:30 de la noche y esperar pacientemente el escrutinio, fue la elección definitiva de la nueva concejala afroamericana con profundos nexos latinos Marjorie Molina para el Distrito 5, insertado en el corazón de la comunidad hispana charlotense, el Este de Charlotte.

Molina, nacida en Carolina del Norte e incorporada a la cultura latina hace 17 años, por razones familiares, realizó una campaña limpia con pocos recursos y ayuda mínima. Pero logró los respaldos, los endorsos, del Charlotte Observer, el Charlotte Post, el Black Political Caucus de Charlotte-Mecklenburg, (BPC), y el mío, en Qué Pasa-Mi Gente.

Sus respuestas a las necesidades del Distrito 5 fueron claves, para lograr los endosos.

No obstante, superada en recursos económicos por sus rivales, pocos carteles de antejardín, poco dinero para pagar por mesas en las galas y alianzas con aspirantes de alto nivel, Molina derrotó ampliamente a sus cuatro contrincantes. Obtuvo el 40 por ciento de la votación.

Víctima de insultos e improperios por algunos de sus oponentes, la concejala recién elegida, que habla un español catracho inigualable, piensa que el perdón es un don divino que se tiene que aplicar.

Para la mujer, su orgullo son dos vástagos afrolatinos a los cuales todavía cría.

La abogada Cecilia Oseguera, nacida en el Sur de California e incorporada a Charlotte hace 17 años, latina de origen mexicano, fue otra buena nueva para los hispanos charlotéanos, como diría mi escuincle preferido, don Jacobo Strimling.

Oseguera ganó los comicios para jueza del escaño 18 de la Corte del Distrito 26, que corresponde al Condado de Mecklenburg.

La jurisconsulta se pone los zapatos de los dos anteriores funcionarios judiciales latinos en Mecklenburg, Georgia Jacquez Lewis, oriunda de Nuevo México, y Albert Díaz, de origen puertorriqueño.

Desarrollando una presencia discreta como aplica a funcionarios de la rama judicial su logro es una recompensa para una cofundadora de la Barra de Abogados Hispanos Latinos del Condado de Mecklenburg, una organización que tiene  el propósito de aumentar la diversidad en la profesión legal y animar a los hispanos y latinos a buscar empleo en el sector judicial y en las comunidades legales.

Entre las malas nuevas para la comunidad hispana y la comunidad general ocurrió el descalabro de las aspiraciones de la estadounidense bilingüe con apellido latino y alma hispana, Jennifer De la Jara. No alcanzó los votos para competir por uno de los escaños de representación general o “at-large” para la Junta de Comisionados del Condado de Mecklenburg.

De La Jara ha mostrado desde su cargo en la Junta de Educación del CMS ser una inquebrantable y leal defensora de los más 40 mil alumnos hispanos inscritos en las escuelas del CMS y de la comunidad de padres latinos vinculados por su parentesco al distrito escolar local.

Otra baja lamentable de estos comicios primarios es la de Larken Egleston, con seguridad el mejor concejal que tiene la ciudad. Un funcionario, serio, sensato, compasivo e interesado en los inmigrantes, que tampoco logró los sufragios necesarios para contender por un cargo de representación integral o at-large para el Concejo Municipal.

Lamentable fue la nueva elección de James “Smuggie” Mitchell, cuyo apoyo significa en el lenguaje de la calle “contrabandista”, al Concejo de Charlotte.

Mitchell se vio obligado en enero de 2021 a renunciar a su cargo de concejal, en el que había estado durante 20 años, por haber asumido el puesto de presidente de la empresa de construcción, que se avizoraba como potencial gran contratista de la ciudad. 

Primero se retira por el evidente conflicto de intereses, pero regresa “fresco como un una lechuga” para ocupar el puesto.

En un acto de valor civil y moral, Mitchell debería renunciar al cargo y dedicarse a los negocios en la empresa privada, que parece ser su especialidad.

Los electores hicieron justicia al negarle la elección al exalcalde Patrick Cannon, de ingrata recordación por haber ido a la cárcel por actos delincuenciales relacionados a su investidura.

Para lamentar, la reelección de la veterana Vilma Leake, quien ha demostrado detestar a los hispanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.